martes, 15 de mayo de 2012

La Inevitable Globalidad


México del Norte
Jorge Mújica Murias
mexicodelnorte@yahoo.com.mx

Estos gringos no entienden. Pior, les da terror aceptar lo que han estado promoviendo durante años (para algunos, especialmente para los millonetas): la globalización.
            Algunos dicen que la globalización, proceso de intercambio entre todos los países del mundo que a la larga termina por borrar las fronteras en muchos sentidos, nació con Cristóbal Colón, allá en 1492 cuando se perdió en el Atlántico y se topó con nuestro continente. Otros dicen que nació cuando se cayó la Unión Soviética y otros que cuando el hombre llegó a la Luna, o cuando un mes y medio después nació el Internet.
            “Haiga sido como haiga sido”, nuestro planeta hoy está marcado por la globalización, la integración de las economías locales en una gran economía mundial, donde la lana se mueve de un lado a otro prácticamente sin restricciones y las vacas también, aunque no por voluntad propia. Es la era de las “transnacionales” y las “multinacionales”, palabras sofisticadas que sirven para ocultar la aborrecida palabra original, monopolios, como Wal-Mart, digamos, que se tragan a los pequeños productores y vendedores, dando al traste con las economías locales y las de los que menos tienen y no pueden combatir contra las empresas globales.
            A los trabajadores pobres, por supuesto, no les está permitido moverse junto con la lana (lana de dinero, no de borregos) y las vacas. Para ellos hay muros fronterizos, leyes tipo Arizona y Alabama, y políticos como Barack Obama que deciden que hay que rebotarlos al lugar de donde hayan salido. Para ellos, el mundo no es “global”, sino más bien un globo desinflado.
            Para los ricos si es permitido moverse y “globalizarse”. Con lana baila el perro, dicen, y lo mismo las aduanas y los sistemas migratorios, y muchos países decidieron que sus ciudadanos podían también ser ciudadanos de otros países y al revés volteado, y con la globalización nació la ciudadanía múltiple.
Así se movieron los papás de un tal Marcus Bachman, de Suiza a Minnesota, donde compraron una granja y acá nació su chamaco. Y no quien los pelara, excepto que el chamaco se casó con una gringa, y hace unos meses le pasó su nacionalidad suiza automáticamente.

“El Suizo es él, no yo…”

Como hijo de padres suizos, Bachman tenía derecho a la ciudadanía de aquél país, además de ser estadounidense por nacimiento. Siendo así, se decidió a solicitarla y se la dieron de boleto, incluyendo a sus hijos, nacidos también en Estados Unidos, y a su esposa, gringa también por los cuatro costados.
            Nomás que su esposa es Michelle Bachman, congresista de Minnesota y relevando a Sarah Pallin, pre-candidata presidencial del Partido Republicano hasta hace un par de meses, cuando perdió horrorosamente en Iowa y se retiró de la carrera electoral.
            Y como una cosa es ser o creerse dueños del mundo, y otra es no ser gringo cien por ciento, Michelle Bachman acaba de renunciar a su ciudadanía suiza. “Tomé esta acción porque quiero que esté perfectamente claro que nací en Estados Unidos y soy una orgullosa ciudadana de Estados Unidos. Estoy y siempre he estado comprometida cien por ciento con la Constitución de Estados Unidos de América. Como hija de un veterano de la fuerza Aérea, hijastra de un veterano del Ejército y hermana de un veterano de la Marina, estoy orgullosa de mi fidelidad a la nación más grandiosa que el mundo ha conocido”.
            Ya ahí podríamos compadecerla. Con esa familia, con razón no entiende mucho de globalización, a menos que sea en la forma de invasiones y guerras “preventivas” para quitar gobiernos que a los gringos no les gustan y poner regímenes títeres por el mundo. Que no sepa de historia no se disculpa. Los imperios persas, griegos y de los hunos fueron muchísimo más grandiosos que Estados Unidos hoy, dominando todo lo que en aquellos tiempos eran el “globo” conocido. En fin.
            El caso es que Bachman está peleando contra algo natural en el mundo que está impulsando. En 2008 todos los candidatos presidenciales gringos podían tener una segunda nacionalidad, excepto Hillary Clinton. McCain nació en Panamá, y el padre de Mitt Romney era mexicano. Y Obama, por supuesto, tiene derecho a la nacionalidad de su padre, oriundo de Kenia.
            Y en estas elecciones será igual. Un Keniano-Americano contra un México-Americano. Si Bachman hubiera ganado, pues sería un Keniano-Americano contra una Suiza-Americana.
            Es inevitable. En cada elección habrá más y más candidatos Algo-Americanos que ganarán. Los próximos gobiernos del país “más grandioso del mundo” serán cada vez más “globales”, y cada vez serán menos los “100 por ciento estadounidenses”.

jueves, 10 de mayo de 2012

¡Al Fin Ciudadano!

México del Norte
Jorge Mújica Murias
mexicodelnorte@yahoo.com.mx

Dicen que todas las luchas tienen un principio, y en teoría también un fin. En el caso de los derechos políticos de los mexicanos en el exterior, dice la leyenda relatada por Arturo Santamaría, paisanólogo que se gana todo mi respeto porque por lo menos tuvo la decencia de cruzarse alguna vez la frontera por en medio de los surcos, la lucha comenzó en 1928, cuando un grupo de mexicanos de Los Ángeles armó tremendo pancho para poder votar desde esa ciudad.

No lo lograron, por supuesto, porque querían votar por José Vasconcelos, candidato opositor al Partido Nacional Revolucionario, versión todavía más antediluviana y dinosáurica de lo que hoy es el Partido Revolucionario Institucional, y en contra del candidato oficial Álvaro Obregón.

Ya en tiempos modernos, la lucha la retomaron por allá del año 1980, precisamente ahí en Los Ángeles una bola de organizaciones de mexicas al firmar la Carta de los Derechos de los Trabajadores Migrantes, donde se establecía claritamente el derecho a votar desde el extranjero. Algunos años después, en 1994, la retomamos aquí en Chicago después de que al Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas le pareció buena la idea.

En ese año, con tremendo esfuerzo ciudadano, abrimos una docena de casillas donde los mexicanos podían votar nomás con decir que eran mexicanos. Sacamos, si no me falla la memoria, 3 mil 200 votos. En el 2000 lo volvimos a hacer, con 42 casillas, en las que recibimos poco más de 10 mil votos. Les llamábamos “elecciones ciudadanas”, basadas en que constitucionalmente todos los mexicanos mayores de 18 años pueden y deben votar y punto.

En el 2006 no lo hicimos, porque andábamos un poquito ocupado organizando unas cuantas manifestaciones de este lado, defendiendo nuestro derecho ya no digamos como ciudadanos del mundo o de un país en particular, sino simplemente a ser tratados comos seres humanos. Eran los tiempos de la Sensenbrenner, y levantamos acá la consigna de “un camino a la ciudadanía”.

Aunque de Segunda…

De hecho, en los dos países seguimos fregados. De este lado no nos dan más que el camino pa’ nuestra casa, y mientras no regresemos, de allá no recibimos mucho más.

En el 2006, además de la marchas, ya no hicimos nuestro famoso “ejercicio ciudadano” porque ya había voto desde el exterior para los mexicas. Cortesía del PRI y el PAN, México recuperó algunos ciudadanos.

Apenas 54 mil mexicanos en el exterior mandaron ese año su solicitud de registro en el Padrón Electoral del IFE, para votar por presidente desde el extranjero. El IFE tuvo a bien rechazar a 14 mil de ellos, yo entre ellos, por quien-sabe-qué problema con la papelería. De los aceptados, unos 40 mil, solamente 30 mil votaron, de los cuales 28 mil lo hicieron desde Estados Unidos.

Este año el IFE recibió un total de 61 mil 687 solicitudes de registro desde más de 100 países, un mísero aumento de 5 mil comparados con el 2006. Aún no se sabe a cuántos hayan rechazado, aunque un sistema de corrección de errores debe reducir el porcentaje de casi 20 por ciento en el 2006.

En aquél año, entre Felipe Calderón y Andrés Manuel López Obrador se llevaron el 91 por ciento de los votos desde el exterior. Dicen que por el Peje votaron 11 mil y por Calderón 19 mil, aunque dado el fraude de esas elecciones nunca se sabrá en realidad. Supuestamente mil 360 votaron por el PRI.

Esta semana llegaron los paquetes electorales para los afortunados que el IFE aceptó para registrarlos en el Padrón Electoral, y ya comenzaron las denuncias de que faltan muchos, de que el correo no ha dejado los avisos para irlos a recoger a la oficina cuando el destinatario no está en casa y demás.

Por supuesto, sigue siendo un voto mocho y ciego. Es mocho porque solamente permite votar y no ser votado, solamente por presidente y no por otras autoridades. Es mocho porque aún no se puede sacar una credencial del IFE en el exterior. De hecho, negarnos la credencial es una forma de negarnos la ciudadanía, porque solamente el ejercicio del voto nos hace ser ciudadanos. De otra forma solamente somos “nacionales” de un país, pero no ciudadanos. Y es voto ciego porque el paquete trae las plataformas de los partidos, pero absolutamente insuficientes, y sigue estando prohibido hacer campaña en el exterior.

Como quiera que sea, suponiendo que mi voto por Andrés Manuel López Obrador se cuente el primero de julio, ese día volveré a ser ciudadano mexicano.

miércoles, 11 de abril de 2012

De Lo Perdido…

México del Norte
Jorge Mújica Murias
mexicodelnorte@yahoo.com.mx


Todo el mundo puede perder algo alguna vez, desde las llaves de la casa hasta el coche en el estacionamiento de un centro comercial, pero perder algo en la Casa Blanca, la casa del señor que se supone que es el más poderoso del mundo y por que ende se supone que fuera uno de los lugares más seguros del planeta, suena medio raro.

Lo que se perdió en la Casa Blanca, además del sentido común por lo menos en lo que respecta al tratamiento y política hacia los inmigrantes, es un video. Era parte de un concurso convocado a finales del año pasado, en noviembre, bajo el título de “What’s Your Story”, o “Cuál es tu Historia”, organizado por la AAPI, siglas de la Iniciativa de Americanos Asiáticos y del Pacífico, uno de tantos grupos creados por Barack Obama en el 2009, para “asesorarlo en los temas relativos a estas comunidades”.

Obama creó el comité de asesores con las bonitas palabras de que “Cuando uno de nuestros ciudadanos es incapaz de desarrollarse completamente por razones que no tienen nada que ver con su talento, carácter o ética de trabajo, creo que nuestro gobierno tiene un papel que jugar”.

El caso es que AAPI recibió cerca de 200 videos para su concurso, y seleccionó 10 para que el público pudiera votar por ellos para decidir al ganador.

Y ahí fue donde se empezó a perder el mentado video. Resulta que el trabajo con más votos, más de 13 mil, desapareció misteriosamente en algún momento entre la votación y la fecha oficial de elección del ganador. Esa fecha fue el 5 de abril, cuando se llevó a cabo un evento en la Casa Blanca al cual fueron invitados los productores y directores de los videos finalistas… menos uno. La invitación fue “oficialmente rechazada” para los creadores de “My Asian Americana” para ir a la Casa Blanca, a pesar de que la oficina presidencial emitió un video oficial para el público votante donde un personero decía que “estos videos nos recuerdan el trabajo que tenemos que hacer”, y que “con su ayuda invitaremos a un grupo excepcional de finalistas par compartir sus historias personalmente con oficiales de la administración del Presidente Obama”.

… o lo desaparecido….

Ya con esos antecedentes, parece ser que el video no se perdió, sino que simplemente desapareció, y no por voluntad divina sino por las órdenes expresas de alguien de carne y hueso.

La cosa es que el video “My Asian Americana” hablaba de eso que le llaman “sistema de justicia” y su relación con la inmigración. Especialmente, presentaba una docena de personas, hombres y mujeres, deportados a países que prácticamente no conocen porque salieron de ellos demasiado jóvenes, y platicaban de lo que extrañan, de lo que tenían, incluidas sus familias, mientras vivieron en Estados Unidos.

Seth Wessler, reportero de la página Web Colorlines.com, le mandó dos e-mails a la Casa Blanca preguntándoles por qué se había “desaparecido el video, y no se los contestaron. “Era demasiado ‘verdadero’ para ser manejado por la administración (de Obama)”, dice Wessler. “El video marca muy claramente los problemas de aplicación de la ley de inmigración, y que ha habido poco sentido común en los procesos de deportación de personas que son estadounidenses en todo excepto en un pedazo de papel. Admitir que hay un fuerte problema en la estructura del sistema migratorio y que es un fallo en su aplicación legal diaria era algo que la administración no podía hacer”.

“My Asian Americana ganó los votos”, dice Studio Revolt, productores del video “aunque no hayamos ganado el viaje a la Casa Blanca. Ganamos los corazones de más de 13 mil personas a las que les interesó el tema. Es un año electoral, y la administración de Obama ha hecho un gran trabajo tratando de evitar hablar de los temas importantes”, continúan, “tanto así que ignoraron un proceso democrático que votó en favor de que las deportaciones son un problema central para las comunidades asiáticas y del pacífico”. Studio Revolt se hizo su propia fiesta, como denuncia de la actitud de la Casa Blanca.

Lo que yo me pregunto ahora es que si la Casa Blanca puede desaparecer un video como por arte de magia y no responsabilizarse de su desaparición, cómo le haremos para que reconozca a nuestro millón de desaparecidos, deportados todos, por algo que no tiene que ver “con su talento, carácter o ética de trabajo”, y cómo le hacemos ver que el “papel que tiene que jugar” es asumir su responsabilidad y volverlos a aparecer a todos…

miércoles, 4 de abril de 2012

Las Buenas Intenciones…

México del Norte
Jorge Mújica Murias
mexicodelnorte@yahoo.com.mx


Con buenas intenciones, sin duda alguna, el Congreso Mexicano aprobó hace unas semanas otra barrabasada de las que acostumbra. Cortesía de la Diputada panista Lety Salazar, Presidenta de la Comisión de Población, Fronteras y Asuntos Migratorios en la Cámara de Diputados, y de uno de los niños Verdes en el Senado, el imberbe Manuel Velasco Coello, se le agregó in parrafito al inciso a) de la fracción I del artículo 20 de la Ley de Nacionalidad.

El párrafo, que solamente espera la firma de Calderón para ser un hecho legal, dice así: “Quedarán exentos de comprobar la residencia que establece la fracción I, aquellos descendientes en línea recta en segundo grado de un mexicano por nacimiento, siempre que no cuente con otra nacionalidad al momento de la solicitud; o bien no le sean reconocidos los derechos adquiridos a partir de su nacimiento”.

La noticia recogida por algunos medios de comunicación mexicanos, ya sea porque así se los dictaron o así lo entendieron o nomás porque así reprodujeron el comunicado de prensa del Congreso, explica que ese párrafo “elimina el requisito de residencia a los descendientes en línea directa de un ciudadano mexicano y que se le reconozca su nacionalidad, independientemente de tener o no tiempo de residencia en territorio nacional”.

La racionalidad, en palabras de la panista Salazar, es que lo más importante que tiene el Decreto consiste en “exentar a los extranjeros descendientes en línea recta en segundo grado de un mexicano por nacimiento, de comprobar la residencia mínima de dos años previos a la presentación de la solicitud y siempre que no cuenten con otra nacionalidad al momento de la solicitud”.

Agregan los boletines de prensa que “Lo anterior”, siempre según la diputada, “fue expuesto como una inquietud por parte de los Consejeros del CCIME, en las múltiples reuniones sostenidas con nuestros connacionales en Territorio Nacional y en la propia Unión Americana”.

¡Mea culpa! Efectivamente, aún como miembros del Consejo Consultivo del Instituto de los Mexicanos en el Exterior, cabildeamos por una cosa así… pero criticamos el texto exacto de la propuesta y les dijimos claritamente clarito que estaba mal.

… y Las Malas Acciones

Sospecho con el pecho y calculo con el pié derecho que los legisladores nunca entendieron lo que andábamos diciendo.

Se trataba de eliminar el requisito, efectivamente, de 5 años de residencia para que un chamaco nieto de mexicano(s) nacido en extranjia, particularmente en Estados Unidos, pueda obtener la nacionalidad mexicana. Esto ampliaría el espectro de la nacionalidad mexicana hasta la segunda generación, es decir, no solamente los hijos de mexicanos sino sus nietos podrían ser considerados nacionales mexicanos. De golpe, México podría “adquirir” unos 10 o 15 millones más de nacionales.

Pero en su infinita sabiduría, los legisladores no entendieron nada.

El error está es la condicionante que le pusieron al Decreto, ése de que “siempre que no cuenten con otra nacionalidad al momento de la solicitud”.

Hasta la fecha, no conozco casos de niños que no gocen de alguna nacionalidad, y si los hay se me hace que deben ser extraordinariamente raros. Entre los adultos refugiados políticos, expatriados y otros si hay algunos, pero no creo que entre los niños.

Las “explicaciones” de Salazar y Velasco argumentan que la iniciativa se presentó para “enfrentar diversas iniciativas estadounidenses que dejarían sin nacionalidad a los hijos de migrantes ilegales y que tampoco gozarían de la nacionalidad mexicana, por lo que serían apátridas”.

Falso de toda falsedad. Ninguna iniciativa real en Estados Unidos amenaza con “dejar sin nacionalidad” a los hijos de nadie (en todo caso sería a los “nietos”, lo cual tampoco tiene sentido). Sería necesaria una enmienda a la catorceava Enmienda de la Constitución gringa, que fuera aprobada por mayoría calificada de dos terceras partes en el Congreso y refrendada por 34 estados para que sucediera. No existe tal iniciativa. Lo que hay es habladuría del Tea Party, y no ha llegado a más. Ninguna de las más de 640 iniciativas estatales podría hacerlo.

Calderón, de seguro, la firmará, y si alguien lleva cuentas en México de las leyes absurdas, lo invito a que revise en un año cuantos “niños sin nacionalidad” la han usado.

Y por cierto, le dedico esta columna a mi hermana Adriana Mújica Murias, flamante diputada del estado de Morelos, con la absoluta confianza de que no va a hacer ninguna estupidez de este tamaño. ¡Felicidades Adriana!

martes, 20 de marzo de 2012

La Suerte del Irlandés…


México del Norte
Jorge Mújica Murias
mexicodelnorte@yahoo.com.mx

Habría que apellidarse O’Pérez, o tal vez O’González, O’Algoasí, y hablar inglés con fuerte acento para tener un chance de que, siendo inmigrante, pueda uno chambear en Estados Unidos.

Lo del acento ya lo tenemos, como puede comprobar uno hasta en niños hijos de inmigrantes de segunda generación que siguen siendo Pérez y no Perez, y Carlos en vez de Charlie, pero lo del apellido de plano se nos niega.

Todo esto viene a colación porque así como para festejar el Día de San Patricio, Santo Patrón de Irlanda, el 17 de marzo pasado, Scott Brown y Mark Kirk, dos senadores Republicanos, propusieron la Ley de Reconocimiento y Aliento a la Inmigración Irlandesa del 2012, (Irish Immigration Recognition and Encouragement Act of 2011).

La propuesta trata de abrir el programa llamado E-3, para trabajadores con Habilidades Especiales. Y no se crea que siendo mariachi, habilidad especial que no se encuentra muy frecuentemente fuera de Jalisco ya la hizo. No se trata tampoco de tener buena mano con las plantitas de una maceta y ni siquiera ser buen jardinero, sino que hay que ser cosas así como agrónomo pa’ conseguirlas, y no cuenta haberse leído todos los Libros Vaqueros, sino que hay que ser bibliotecario.

Es un programa bonito, con el que un inmigrante puede venir, traer a su familia, le dan visa a la pareja y pa’ rematar, duran solamente tres años pero son prácticamente renovables de por vida, no como las méndigas visas TN que le dan a los mexicanos por el Tratado de Libre Comercio.

Ah, se me olvidaba un detallito. Para conseguir una visa E-3 hay que ser australiano.

Por eso la nueva propuesta de ley, porque es una verdadera injusticia que los australianos, que descienden todos de los irlandeses, no puedan conseguir una E-3.


Nadie la Desea…


Pero eso de la “suerte del irlandés” es nomás un decir, porque en realidad es una frase irónica, que se refiere más bien a la “mala” que a la “buena” suerte, nacida porque en la historia de los irlandeses han pasado pocas cosas buenas.

Para empezar, los invadieron los celtas y luego los vikingos, y después su Santo Patrón ni siquiera era irlandés, sino británico, y fue el que le quitó su religión a los druidas, descendientes de los invasores celtas y vikingos de otras épocas. Sería como adorar en México a San Hernán Cortés.

Con San Patricio vinieron los ingleses, que los masacraron sin misericordia durante 100 años. Ya conquistados, los ingleses dedicaron las tierras de cultivo a sus vacas, y mataron de hambre a un millón de irlandeses que vivían de sembrar y comer papas. Otro millón se volvió inmigrante, viniendo a Estados Unidos, donde los ya establecidos colonos alemanes e ingleses los discriminaron a más no poder, volviéndolos carne de cañón en todas las guerras de la época a cambio de hacerlos ciudadanos. Hasta la fecha, Irlanda no llega a los números de pobladores que tenía en 1847.

Por cierto, cientos de esos pobres irlandeses pobres fueron enviados en esos años a invadir México, por ser la guerra del momento, pero desertaron del ejército gringo y se pasaron del lado de los mexicanos hasta que todo su batallón, de nombre obviamente San Patricio, fue derrotado y capturado entre el fuerte de Churubusco, la Batalla del Molino del Rey y el Castillo de Chapultepec. Los gringos los juzgaron y los colgaron, a un par de ellos los encarcelaron y les marcaron la mejilla con la letra “D”, de “desertor”.

Para colmo de la mala suerte de los irlandeses, a la propuesta Ley de Reconocimiento y Aliento a la Inmigración Irlandesa del 2012 no le ha ido bien. Chuck Grassley, un Republicano de Iowa más retrógrada que los demás, se opone a la propuesta porque dice que “los trabajadores extranjeros le quitan beneficios a los trabajadores ‘americanos”.

Para colmo del colmo, la propuesta puede que sea nomás una jugarreta política, típica en estos días, porque sus dos proponentes Schumer y Brown, representan los estados con más inmigrantes irlandeses, Nueva York y Massachusetts, de manera que su súbito apoyo por una propuesta de inmigración suena como a lo que Barack Obama anda haciendo por todos lados: prometer reformas mínimas que no resuelven el tema como se debe, y en el caso de los Republicanos es todavía más raro.

Como quiera que sea, siquiera por aquella manita que nos echaron en 1948, ojalá se le haga a los irlandeses, y esperamos que se apruebe la mentada propuesta de ley de ampliación del programa E-3.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Más Rápido que de Boleto…

México del Norte
Jorge Mújica Murias
mexicodelnorte@yahoo.com.mx

Si la realidad corresponde a los números de los estudios más recientes, entonces los mexicanos que se arriesgan a buscar el “sueño americano” están más desilusionados que nunca. Eso se desprende de los resultados revelados por Carla Pederzini, investigadora de la Universidad Iberoamericana, según los cuales del más de un millón de paisanos que habían emigrado entre 1995 y 2000 nomás se retacharon 260 mil, pero de los más lentos o los más chamacos, unos 990 mil, que su fueron para “el norte” entre 2005 y 2010 se retacharon casi 308 mil.

Por aquello de que esos son demasiados números para cualquiera que no sea investigador, la cosa en corto es que solamente 18 de los emigrados hasta el 2000 se regresó, pero uno de cada 3 de los emigrados después del 2000 nomás no aguantó la vida en los “Unites”. Y que conste que dice “retornados”, no deportados por la Migra. “Hay un aumento en el retorno y una disminución en la salida, que hace que en 2010 el flujo fuera prácticamente cero”, dice Pederzini.

Reaccionando ante el número de retornados, el subsecretario de Población, Migración y Asuntos Religiosos de la Secretaría de Gobernación, Gustavo Mohar, reconoció que el gobierno “no está preparado” para ese retorno. “Hay un retorno mucho mayor al estimado. Suponíamos que iba a haber retorno de mexicanos dadas las condiciones económicas de Estados Unidos, pero el fenómeno de alguna manera toma por sorpresa”.

“No habíamos pensado en que eso iba a suceder o que podría suceder pronto”, dice Mohar, y agregando que “dábamos por un hecho que los mexicanos que se iban se quedarían allá por mucho tiempo”, y se pregunta “¿cómo reinsertar a los mexicanos?”.


Y más Fregados que Nunca


La pregunta cabe, porque según Adolfo Albo, economista de la Fundación BBVA Bancomer, “un 70 por ciento de retornados encuentra trabajo en menos de tres meses, pero un 35 por ciento en el sector informal”, forma elegante de decir que se vuelven vendedores de videos piratas o payasitos en las esquinas. “Tiene un ingreso de un salario mínimo o menos y 80 por ciento no cuenta con seguridad social.

“Sólo 5 por ciento de los que regresan a México cuentan con ahorros suficientes para iniciar un negocio”, explican por su lado Jeffrey Passel, demógrafo del Centro Hispánico Pew, y René Zenteno, investigador de El Colegio de la Frontera Norte, como si la explicación fuera necesaria, porque es obvio de toda obviedad que si se regresaron fue porque no “la hicieron” de este lado.

Entre todo ello, se mezclan broncas como la desintegración familiar, porque según los investigadores hay más de 3 millones de chamacos nacidos en Estados unidos y por lo tanto de nacionalidad estadounidenses, que tienen al menos un familiar indocumentado, y problemas, según Mohar, como “la violencia y la inseguridad en México, toda vez que hoy es más difícil cruzar el territorio nacional en razón de la presencia de organizaciones del crimen organizado”.

Todo lo anterior no importa para que, según el Pew Institute de Estados Unidos, México sea “el país con mayor población migrante en el mundo, al contar con casi 13 millones de ciudadanos en el exterior”. Le siguen la India, con 11.8 millones, Rusia, con 11.3 millones; China, con 8.4 millones; Bangladesh, con 6.5 millones, y Ucrania, con 6.5 millones”.

Pero todo lo anterior si importa para la conclusión de toda la bola de números, estudios y estadísticas. Según Passel y Zenteno, “se prevé que en el futuro cercano se incremente la migración hacia Estados Unidos”.

En resumidas cuentas, entre la vislumbrada recuperación económica en Estados Unidos, por aquello de que el trabajo llama a los trabajadores, bien podemos esperar una nueva ola migratoria compuesta, entre otros, de los papás de los chavos nacidos de este lado que se habían regresado. Como quien dice, de estar fregado allá a estar fregado acá, pues mejor estar de perdida con la familia.

Sin ser ni adivino ni investigador ni numerólogo, yo diría que más rápido que de boleto, comenzarán a llegar por ahí de Navidad, para reunirse con sus familias de este lado, nomás que hayan pasado las elecciones generales en México y en Estados Unidos, cualesquiera que sean sus respectivos resultados…

miércoles, 29 de febrero de 2012

La Voz de los Sin Voz


México del Norte
Jorge Mújica Murias
mexicodelnorte@yahoo.com.mx



El tema, más tarde que temprano, llegó otra vez a Holywood. Natalie Portman, una de mis artistas favoritas, no solamente se refirió al tema de la inmigración al entregar las nominaciones para los Oscares de este año, sino que cuidadosamente evitó “la palabrita con i”, “ilegal”, para referirse a quienes no tienen papeles migratorios.

Entregándole su nominación al mexicano Demián Bichir, por su papel en la película sobre la inmigración “A Better Life,” identificó su personaje como “inmigrante indocumentado”.

Portman señaló que “Has creado simpatía por un ser humano de tal manera que todos salimos del cine mirando al mundo de una forma diferente. Como Carlos Galindo, un inmigrante indocumentado que lucha para darle a su hijo las oportunidades que él nunca tuvo, nos diste una visión de un ser humano que nadie había ni siquiera osado considerar anteriormente”.

Bichir primero, y George Clooney después, además del director Chris Weitz, le siguieron la onda. Bichir dijo que “siempre estoy buscando una causa justa que merezca atención. Esta es una de las muchas luchas sociales en nuestro país que triunfará. Cada vez que me inviten y pueda ir, voy a trabajar por la reforma migratoria”.

Clooney, por su parte, dijo que la reforma migratoria podría no lograrse este año por la política, pero “debe ser incluida en la agenda del presidente. Tenemos que ponerla en la agenda y discutirla. La solución no es construir un muro gigantesco (en la frontera) o deportar a 11 millones de personas. Hay que encontrar una solución real”.

Hasta ahí todo bien. Que en Holywood se toque el tema de la inmigración con sentido humano y favoritismo es bueno. Más que bueno, yo creo que la batalla, en muchos sentidos, se gana en los medios de comunicación, porque se gana ganando la opinión pública, única fuerza capaz de forzar a los políticos a hacer algo que tenga sentido, en vez de las burradas que hacen todos los días. A falta de lana para elegir a nuestros propios políticos, la opinión pública es lo mejor que podemos usar.

Todo sería estupendo, excepto porque la Portman dijo algo más. Usó una frase cliché y le dijo a Bichir que “le has dado voz a los indocumentados”.


La Voz de Quien Puede y Quiere


Ahí empezó el despiporre.

Mónica Novoa, coordinadora de la campaña “Eliminar la Palabra con I (ilegal)”, celebró que Portman hubiera dicho indocumentado en vez de “ilegal”, lo cual “le hubiera quitado seriedad al trabajo de Bichir si hubiera dicho ‘ilegal”, pero luego se enfurruñó. “No hubiera dicho ‘darle voz a los sin voz”, dijo, porque “nada está más lejano de la verdad. La gente sin documentos de todas edades y todos tipos están dirigiendo la lucha por los derechos de los indocumentados y se están organizando para decir la verdad. Tienen muchas voces y están diciendo sus propias historias y peleando sus propias luchas”.

Y ella fue ligerita. En su blog, Emmanuel García dice que la frase le dio tirria. “Los indocumentados tienen voz pero nadie quiere escucharlos. Políticos y activistas de inmigración (con documentos), dicen que hablan ‘por los indocumentados’, a pesar de las acciones de jóvenes indocumentados. Cada vez que oigo a alguien decir esto me incomoda y pienso que ‘los indocumentados tienen su propia voz, tú solamente tienes que callarte y escucharlos. Los indocumentados tienen videos, podcasts e historias sobre los propios indocumentados. Bichir no nos está dando ningún buen ejemplo”.

Ahí a mí me da tirria. Soy uno de esos documentados que habla por otros. Según los críticos de “la voz de quienes no tienen voz”, me debía callar.

No debía hablar de las mujeres porque no soy mujer, ni de la guerra porque no soy soldado ni del desempleo porque no soy desempleado. Incluyo las luchas y los derechos de quienes tienen otras preferencias sexuales, y las de los campesinos, porque lo único que siembro son tomates en mi jardín.

Naturalmente, no hablaría de los jóvenes porque tengo más de cinco décadas, y mucho menos de los obreros porque soy un trabajador de la pluma, no de las fábricas. Capaz sólo debía escribir de cocina porque se me dan bien la paella y el espagueti.

Pero no lo creo. Ojalá hubiera un actor o actriz indocumentados nominados para el Oscar, pero no lo veo por ningún lado. Faltando un carita como Clooney pero sin papeles, me gusta él diga lo que dijo.
La batalla no se va a ganar con las voces de quienes no son escuchados no por falta de voz, sino porque no tienen acceso a los medios. Necesitamos a todos y de todos a nuestro favor, en todos lados. Callarlos sería un error mayor.