martes, 20 de marzo de 2012

La Suerte del Irlandés…


México del Norte
Jorge Mújica Murias
mexicodelnorte@yahoo.com.mx

Habría que apellidarse O’Pérez, o tal vez O’González, O’Algoasí, y hablar inglés con fuerte acento para tener un chance de que, siendo inmigrante, pueda uno chambear en Estados Unidos.

Lo del acento ya lo tenemos, como puede comprobar uno hasta en niños hijos de inmigrantes de segunda generación que siguen siendo Pérez y no Perez, y Carlos en vez de Charlie, pero lo del apellido de plano se nos niega.

Todo esto viene a colación porque así como para festejar el Día de San Patricio, Santo Patrón de Irlanda, el 17 de marzo pasado, Scott Brown y Mark Kirk, dos senadores Republicanos, propusieron la Ley de Reconocimiento y Aliento a la Inmigración Irlandesa del 2012, (Irish Immigration Recognition and Encouragement Act of 2011).

La propuesta trata de abrir el programa llamado E-3, para trabajadores con Habilidades Especiales. Y no se crea que siendo mariachi, habilidad especial que no se encuentra muy frecuentemente fuera de Jalisco ya la hizo. No se trata tampoco de tener buena mano con las plantitas de una maceta y ni siquiera ser buen jardinero, sino que hay que ser cosas así como agrónomo pa’ conseguirlas, y no cuenta haberse leído todos los Libros Vaqueros, sino que hay que ser bibliotecario.

Es un programa bonito, con el que un inmigrante puede venir, traer a su familia, le dan visa a la pareja y pa’ rematar, duran solamente tres años pero son prácticamente renovables de por vida, no como las méndigas visas TN que le dan a los mexicanos por el Tratado de Libre Comercio.

Ah, se me olvidaba un detallito. Para conseguir una visa E-3 hay que ser australiano.

Por eso la nueva propuesta de ley, porque es una verdadera injusticia que los australianos, que descienden todos de los irlandeses, no puedan conseguir una E-3.


Nadie la Desea…


Pero eso de la “suerte del irlandés” es nomás un decir, porque en realidad es una frase irónica, que se refiere más bien a la “mala” que a la “buena” suerte, nacida porque en la historia de los irlandeses han pasado pocas cosas buenas.

Para empezar, los invadieron los celtas y luego los vikingos, y después su Santo Patrón ni siquiera era irlandés, sino británico, y fue el que le quitó su religión a los druidas, descendientes de los invasores celtas y vikingos de otras épocas. Sería como adorar en México a San Hernán Cortés.

Con San Patricio vinieron los ingleses, que los masacraron sin misericordia durante 100 años. Ya conquistados, los ingleses dedicaron las tierras de cultivo a sus vacas, y mataron de hambre a un millón de irlandeses que vivían de sembrar y comer papas. Otro millón se volvió inmigrante, viniendo a Estados Unidos, donde los ya establecidos colonos alemanes e ingleses los discriminaron a más no poder, volviéndolos carne de cañón en todas las guerras de la época a cambio de hacerlos ciudadanos. Hasta la fecha, Irlanda no llega a los números de pobladores que tenía en 1847.

Por cierto, cientos de esos pobres irlandeses pobres fueron enviados en esos años a invadir México, por ser la guerra del momento, pero desertaron del ejército gringo y se pasaron del lado de los mexicanos hasta que todo su batallón, de nombre obviamente San Patricio, fue derrotado y capturado entre el fuerte de Churubusco, la Batalla del Molino del Rey y el Castillo de Chapultepec. Los gringos los juzgaron y los colgaron, a un par de ellos los encarcelaron y les marcaron la mejilla con la letra “D”, de “desertor”.

Para colmo de la mala suerte de los irlandeses, a la propuesta Ley de Reconocimiento y Aliento a la Inmigración Irlandesa del 2012 no le ha ido bien. Chuck Grassley, un Republicano de Iowa más retrógrada que los demás, se opone a la propuesta porque dice que “los trabajadores extranjeros le quitan beneficios a los trabajadores ‘americanos”.

Para colmo del colmo, la propuesta puede que sea nomás una jugarreta política, típica en estos días, porque sus dos proponentes Schumer y Brown, representan los estados con más inmigrantes irlandeses, Nueva York y Massachusetts, de manera que su súbito apoyo por una propuesta de inmigración suena como a lo que Barack Obama anda haciendo por todos lados: prometer reformas mínimas que no resuelven el tema como se debe, y en el caso de los Republicanos es todavía más raro.

Como quiera que sea, siquiera por aquella manita que nos echaron en 1948, ojalá se le haga a los irlandeses, y esperamos que se apruebe la mentada propuesta de ley de ampliación del programa E-3.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Más Rápido que de Boleto…

México del Norte
Jorge Mújica Murias
mexicodelnorte@yahoo.com.mx

Si la realidad corresponde a los números de los estudios más recientes, entonces los mexicanos que se arriesgan a buscar el “sueño americano” están más desilusionados que nunca. Eso se desprende de los resultados revelados por Carla Pederzini, investigadora de la Universidad Iberoamericana, según los cuales del más de un millón de paisanos que habían emigrado entre 1995 y 2000 nomás se retacharon 260 mil, pero de los más lentos o los más chamacos, unos 990 mil, que su fueron para “el norte” entre 2005 y 2010 se retacharon casi 308 mil.

Por aquello de que esos son demasiados números para cualquiera que no sea investigador, la cosa en corto es que solamente 18 de los emigrados hasta el 2000 se regresó, pero uno de cada 3 de los emigrados después del 2000 nomás no aguantó la vida en los “Unites”. Y que conste que dice “retornados”, no deportados por la Migra. “Hay un aumento en el retorno y una disminución en la salida, que hace que en 2010 el flujo fuera prácticamente cero”, dice Pederzini.

Reaccionando ante el número de retornados, el subsecretario de Población, Migración y Asuntos Religiosos de la Secretaría de Gobernación, Gustavo Mohar, reconoció que el gobierno “no está preparado” para ese retorno. “Hay un retorno mucho mayor al estimado. Suponíamos que iba a haber retorno de mexicanos dadas las condiciones económicas de Estados Unidos, pero el fenómeno de alguna manera toma por sorpresa”.

“No habíamos pensado en que eso iba a suceder o que podría suceder pronto”, dice Mohar, y agregando que “dábamos por un hecho que los mexicanos que se iban se quedarían allá por mucho tiempo”, y se pregunta “¿cómo reinsertar a los mexicanos?”.


Y más Fregados que Nunca


La pregunta cabe, porque según Adolfo Albo, economista de la Fundación BBVA Bancomer, “un 70 por ciento de retornados encuentra trabajo en menos de tres meses, pero un 35 por ciento en el sector informal”, forma elegante de decir que se vuelven vendedores de videos piratas o payasitos en las esquinas. “Tiene un ingreso de un salario mínimo o menos y 80 por ciento no cuenta con seguridad social.

“Sólo 5 por ciento de los que regresan a México cuentan con ahorros suficientes para iniciar un negocio”, explican por su lado Jeffrey Passel, demógrafo del Centro Hispánico Pew, y René Zenteno, investigador de El Colegio de la Frontera Norte, como si la explicación fuera necesaria, porque es obvio de toda obviedad que si se regresaron fue porque no “la hicieron” de este lado.

Entre todo ello, se mezclan broncas como la desintegración familiar, porque según los investigadores hay más de 3 millones de chamacos nacidos en Estados unidos y por lo tanto de nacionalidad estadounidenses, que tienen al menos un familiar indocumentado, y problemas, según Mohar, como “la violencia y la inseguridad en México, toda vez que hoy es más difícil cruzar el territorio nacional en razón de la presencia de organizaciones del crimen organizado”.

Todo lo anterior no importa para que, según el Pew Institute de Estados Unidos, México sea “el país con mayor población migrante en el mundo, al contar con casi 13 millones de ciudadanos en el exterior”. Le siguen la India, con 11.8 millones, Rusia, con 11.3 millones; China, con 8.4 millones; Bangladesh, con 6.5 millones, y Ucrania, con 6.5 millones”.

Pero todo lo anterior si importa para la conclusión de toda la bola de números, estudios y estadísticas. Según Passel y Zenteno, “se prevé que en el futuro cercano se incremente la migración hacia Estados Unidos”.

En resumidas cuentas, entre la vislumbrada recuperación económica en Estados Unidos, por aquello de que el trabajo llama a los trabajadores, bien podemos esperar una nueva ola migratoria compuesta, entre otros, de los papás de los chavos nacidos de este lado que se habían regresado. Como quien dice, de estar fregado allá a estar fregado acá, pues mejor estar de perdida con la familia.

Sin ser ni adivino ni investigador ni numerólogo, yo diría que más rápido que de boleto, comenzarán a llegar por ahí de Navidad, para reunirse con sus familias de este lado, nomás que hayan pasado las elecciones generales en México y en Estados Unidos, cualesquiera que sean sus respectivos resultados…

miércoles, 29 de febrero de 2012

La Voz de los Sin Voz


México del Norte
Jorge Mújica Murias
mexicodelnorte@yahoo.com.mx



El tema, más tarde que temprano, llegó otra vez a Holywood. Natalie Portman, una de mis artistas favoritas, no solamente se refirió al tema de la inmigración al entregar las nominaciones para los Oscares de este año, sino que cuidadosamente evitó “la palabrita con i”, “ilegal”, para referirse a quienes no tienen papeles migratorios.

Entregándole su nominación al mexicano Demián Bichir, por su papel en la película sobre la inmigración “A Better Life,” identificó su personaje como “inmigrante indocumentado”.

Portman señaló que “Has creado simpatía por un ser humano de tal manera que todos salimos del cine mirando al mundo de una forma diferente. Como Carlos Galindo, un inmigrante indocumentado que lucha para darle a su hijo las oportunidades que él nunca tuvo, nos diste una visión de un ser humano que nadie había ni siquiera osado considerar anteriormente”.

Bichir primero, y George Clooney después, además del director Chris Weitz, le siguieron la onda. Bichir dijo que “siempre estoy buscando una causa justa que merezca atención. Esta es una de las muchas luchas sociales en nuestro país que triunfará. Cada vez que me inviten y pueda ir, voy a trabajar por la reforma migratoria”.

Clooney, por su parte, dijo que la reforma migratoria podría no lograrse este año por la política, pero “debe ser incluida en la agenda del presidente. Tenemos que ponerla en la agenda y discutirla. La solución no es construir un muro gigantesco (en la frontera) o deportar a 11 millones de personas. Hay que encontrar una solución real”.

Hasta ahí todo bien. Que en Holywood se toque el tema de la inmigración con sentido humano y favoritismo es bueno. Más que bueno, yo creo que la batalla, en muchos sentidos, se gana en los medios de comunicación, porque se gana ganando la opinión pública, única fuerza capaz de forzar a los políticos a hacer algo que tenga sentido, en vez de las burradas que hacen todos los días. A falta de lana para elegir a nuestros propios políticos, la opinión pública es lo mejor que podemos usar.

Todo sería estupendo, excepto porque la Portman dijo algo más. Usó una frase cliché y le dijo a Bichir que “le has dado voz a los indocumentados”.


La Voz de Quien Puede y Quiere


Ahí empezó el despiporre.

Mónica Novoa, coordinadora de la campaña “Eliminar la Palabra con I (ilegal)”, celebró que Portman hubiera dicho indocumentado en vez de “ilegal”, lo cual “le hubiera quitado seriedad al trabajo de Bichir si hubiera dicho ‘ilegal”, pero luego se enfurruñó. “No hubiera dicho ‘darle voz a los sin voz”, dijo, porque “nada está más lejano de la verdad. La gente sin documentos de todas edades y todos tipos están dirigiendo la lucha por los derechos de los indocumentados y se están organizando para decir la verdad. Tienen muchas voces y están diciendo sus propias historias y peleando sus propias luchas”.

Y ella fue ligerita. En su blog, Emmanuel García dice que la frase le dio tirria. “Los indocumentados tienen voz pero nadie quiere escucharlos. Políticos y activistas de inmigración (con documentos), dicen que hablan ‘por los indocumentados’, a pesar de las acciones de jóvenes indocumentados. Cada vez que oigo a alguien decir esto me incomoda y pienso que ‘los indocumentados tienen su propia voz, tú solamente tienes que callarte y escucharlos. Los indocumentados tienen videos, podcasts e historias sobre los propios indocumentados. Bichir no nos está dando ningún buen ejemplo”.

Ahí a mí me da tirria. Soy uno de esos documentados que habla por otros. Según los críticos de “la voz de quienes no tienen voz”, me debía callar.

No debía hablar de las mujeres porque no soy mujer, ni de la guerra porque no soy soldado ni del desempleo porque no soy desempleado. Incluyo las luchas y los derechos de quienes tienen otras preferencias sexuales, y las de los campesinos, porque lo único que siembro son tomates en mi jardín.

Naturalmente, no hablaría de los jóvenes porque tengo más de cinco décadas, y mucho menos de los obreros porque soy un trabajador de la pluma, no de las fábricas. Capaz sólo debía escribir de cocina porque se me dan bien la paella y el espagueti.

Pero no lo creo. Ojalá hubiera un actor o actriz indocumentados nominados para el Oscar, pero no lo veo por ningún lado. Faltando un carita como Clooney pero sin papeles, me gusta él diga lo que dijo.
La batalla no se va a ganar con las voces de quienes no son escuchados no por falta de voz, sino porque no tienen acceso a los medios. Necesitamos a todos y de todos a nuestro favor, en todos lados. Callarlos sería un error mayor.

jueves, 23 de febrero de 2012

De Polimigra a Polipeor…

México del Norte

Jorge Mújica Murias

mexicodelnorte@yahoo.com.mx

Esta no es una columna “contra Barack Obama”. Necesito dejarlo claro porque algún lector se me quejó por ahí de que “yo siempre escribo “en contra del Presidente”.

La bronca es que cuando uno escribe sobre la realidad, la política y la política de actualidad mezclada con la inmigración, por donde quiera que sea las cosas salen como salen y prácticamente siempre salen mal. No soy yo, es la realidad real.

Veamos por ejemplo el último anuncio de Barack Obama sobre sus políticas de inmigración: “Desaparecerá el Programa 287(g)”, que algunos dicen que es una “buena noticia”.

Como eso de andar usando números a alguna gente la confunde, traduciremos que el Programa 287(g) es lo que nosotros hemos apodado la Polimigra, un apodo que nación en esta columna de México del Norte y se popularizó en todo el país en los últimos años.

El Programa de la Polimigra nació en realidad en la época de George Bush como presidente, pero la administración de Barack Obama lo mantuvo vivo y de hecho hasta lo acrecentó un poco. De hecho, fue la primera forma que encontró para deportar un número récord de inmigrantes de los Estados Unidos en sus primeros dos años de gobierno.

La Polimigra estaba diseñado para entrenar policías locales como agentes auxiliares de la Migra, para que “supieran” cuando una persona detenida por cualquier motivo posiblemente no tenía papeles de inmigración, y entonces reportarlos a la Migra. Parte de los Polimigras eran los trabajadores de las prisiones del país, que le agregaron a sus tareas checar los expedientes de la gente que tenían en custodia esperando juicios civiles, para reportarlos a la Migra.

Pero este año, el Departamento de Seguridad Nacional anunció que no van a firmar nuevos contratos de Polimigra, y que le darán fin al Programa 287(g) por ser “poco productivo”. Terminará en noviembre, cuando terminan los programas de capacitación de Polimigras que están en funcionamiento. Bush le heredó a Obama 60 contratos de Polimigra firmados entre la Migra y departamentos locales de Policía, y ahora hay 68.

La eliminación del programa le ahorrará al país 17 millones de dólares.


…A Polipeor!


A estas lecturas se preguntará el lector ¿dónde está lo malo? Es decir, ¿qué puede haber de malo en eliminar un programa que además de gandalla probó justificar por todos lados el perfilamiento racial de los latinos, como en el caso del Sheriff Joe Arpaio de Arizona y otros changos similares que lo usaron para justificar su racismo?

Más aún, según un estudio del año pasado del Instituto de Políticas Migratorias, el Programa de la Polimigra había “desatado el miedo y la desconfianza hacia las autoridades” locales que firmaban con la Migra.

Mejor aún, ¿que puede haber de malo en terminar un programa terrorista de gobierno?

Lo malo está en que los ahorros se van a dedicar a un programa peor, uno de los favoritos de Barack Obama, el de Comunidades Seguras.

“Comunidades Seguras es un programa más consistente, más eficiente y más efectivo para identificar y remover criminales y otros extranjeros”, dice Seguridad Nacional.

En otras palabras, la administración de Obama le confiará más a las computadoras que analizan huellas digitales que a los policías de la calle, porque así puede agarrar más gente para deportarla en todas las cárceles y estaciones de policía del país en vez de solamente 68 lugares.

Es la Polimigra en esteroides, manejada por computadora. Cada vez que una persona es detenida por cualquier cosa se checan sus huellas digitales y listo. La Migra hace todo el trabajo y no tiene que hacer “contratos” ni entrenar a nadie.

En corto, la buena noticia es bastante mala. En primer lugar, no desaparece la Polimigra hasta noviembre, después de las elecciones, lo cual ya da mala espina de por sí. Parece ser otra de esas jugadas para ganarse el voto latino con una mentirota de las que acostumbra.

En segundo lugar, sustituye a los policías, que a veces cumplían y a veces no, con un eficiente programa de computadora.

Luego por eso me dicen que mi columna “habla mal de Obama”. Y por eso yo digo que no, que él solito se mete en broncas. Yo nomás las explico para no irse con la finta…

miércoles, 15 de febrero de 2012

Arizona 451

México del Norte
Jorge Mújica Murias
mexicodelnorte@yahoo.com.mx


Arizona es “caliente” en muchos sentidos. En sus no tres sino “cuatro meses de verano” de junio a septiembre, las temperaturas altas promedio están por encima de los 100 grados Fahrenheit. Desde hace un par de años es más caliente todavía, por la estúpida y racista ley contra los inmigrantes sin papeles, y hace unas semanas subió a los 451 grados Fahrenheit.

Ni se preocupen nuestros lectores latinos en hacer la conversión a grados centígrados, porque ni viene al caso ni hablamos de temperatura ambiental, sino la temperatura a la que se quema el papel. No es que yo me las haga de sabiohondo, sino que así se llama un popularísimo libro de Ray Bradbury, que habla de una sociedad que vive bajo un régimen dedicado a quemar libros por considerar que contribuyen a la confusión de la sociedad y no a ganar conocimientos variados y distintos.

Así, como salido del libro de Bradbury, es el Código A.R.S. § 15-112 de Arizona, impulsado por el Superintendente de Instrucción Pública del Estado, John Huppenthal, que prohíbe los cursos y clases que “promuevan el derrocamiento del gobierno de Estados Unidos; el resentimiento hacia una raza o clase de personas; que estén diseñados primordialmente para estudiantes de un grupo étnico particular, o que promuevan la solidaridad étnica en vez de tratar a los estudiantes como individuos”.

Como toda ley idiota, fue demandada en Corte pero desgraciadamente el Juez la apoyó y ahora está vigente. Y los libros usados en el Programa de Estudios México-Americanos de Tucson, según Huppenthal, dicen que “Las minorías latinas han sido y siguen siendo explotadas por la mayoría caucásica”. Por lo tanto, quedaron prohibidos.

Huppental le cortó en febrero 5 millones de dólares al Distrito Escolar de Tucson, por lo cual “los libros fueron sacados de las aulas, puestos en cajas y enviados al depósito de Libros de Texto”, declaró la vocera escolar Cara René, y el Programa de Estudios México-Americanos fue clausurado.


Los “Wet-Books”


Así las cosas, un grupo de texano-chicanos y otros “vatos” se acaban de convertir, declaradamente, en “contrabandistas de libros hacia Nazizona, antes conocida como Arizona.

Ante la quema virtual de libros, estilo Adolfo Hitler o Augusto Pinochet, el grupo de “librotraficantes” está dedicada a juntar libros para cruzarlos la frontera de Arizona en marzo y reglarlos a quien los quiera leer y para crear “bibliotecas clandestinas”, al estilo del escrito de Bradbury.

La caravana de “librotraficantes” estará integrada por famosos autores de libros ahora prohibidos en el estado, como Luis Urrea, Carmen Tafolla, Bárbara Renaud González, Denise Chávez, Rudolfo Anaya, Sandra Cisneros, Helena María Viramontes, y una docena más, y apoyada por otros conocidos artistas e intelectuales latinos, como Lalo Alcaraz, creador de la tira cómica “La Cucaracha”, e instituciones como el Guadalupe Cultural Arts Center de San Antonio y el National Hispanic Cultural Center de Albuquerque.

Tony Díaz, dirigente del proyecto de los “wet-books”, por aquello de los “wet-backs”, espaldas mojadas, y fundador de un grupo llamado Nuestra Palabra: Escritores Latinos Con Algo Que Decir, señala que “A Rosa Parks le negaron un asiento en el camión, a nosotros nos están negando nuestros libros, y eso nos ofende hasta el alma. Tenemos que responder”.

La caravana de Librotraficantes partirá de Houston el 12 de marzo, pasará por San Antonio y El Paso, Texas; Mesilla y Albuquerque, en Nuevo México, y terminará en Tucson, Arizona, el viernes 16 de marzo. De paso, el 17 celebrarán al Batallón de San Patricio, grupo de soldados irlandeses que desertaron del ejército gringo que invadía México en 1848, y se pasaron de nuestro lado. La celebración será para “recordar cómo los irlandeses y mexicanos colaboraron en el pasado”, dicen los Librotraficantes. Por no dejar, al pasar por San Antonio los Librotraficantes se echarán un rollito en el fuerte de El Álamo, histórico sitio donde el ejército mexicano le partió hasta el alma al ejército invasor gringo. Ya en Tucson, se repartirán los libros que queden por medio de una camioneta bautizada como la “Libros Libres Taco Truck”.

Según Tony Díaz, “Sus nietos le preguntarán a todo el mundo dónde estuvo cuando se hizo la Caravana de Librotraficantes del 2012. Habrá que responder ‘Yo apoyé a Tucson, yo apoyé la cultura, yo apoyé la libertad de expresión”.

Yo, mañana me voy a comprar todos nuestros libros en las reventas de a 25 centavos y un dólar, y se los mando a Houston. Si usted, querido lector, quiere hacer lo mismo, contáctelos en www.librotraficante.com.

Y “V” for Victory, Vat@s!!

miércoles, 1 de febrero de 2012

Que se Vayan Gratis

México del Norte
Jorge Mújica Murias
mexicodelnorte@yahoo.com.mx


Mitt Romney, a todas luces, será el candidato del Partido Republicano a la presidencia de los Estados Unidos en noviembre de 2012. Al parecer, la idea de Newt Gingrich de darle un chance de legalizarse a los inmigrantes indocumentados “que tengan más de 20 años viviendo en el país y paguen una multa y aprendan inglés” fue demasiado para los votantes. De legalizar a los inmigrantes a correrlos a todos, mejor correrlos, parece ser la conclusión.

La propuesta básica de Romney, el hijo del mexicano George Romney, “Chihuahua George” para sus cuates, es que los inmigrantes sin papeles se deporten solitos, por cansancio, como consecuencia de hacerles la vida imposible en Estados Unidos. Esa le ganó, al parecer, la votación de tres cuartos de millón de votantes de Florida, contra el medio millón de Newt Gingrich.

El plan es simple: si un inmigrante quiere trabajo, tiene que mostrar papeles; si quiere una licencia, tiene que mostrar papeles; si quiere una identificación, tiene que mostrar papeles; si quiere rentar una casa, tiene que mostrar papeles. Es tan simple que se parece horrorosamente a lo que los Republicanos han tratado de hacer en Alabama, Arizona, Georgia y otros estados, nomás que a nivel nacional. La “consecuencia” de pedirle papeles a todo el mundo por todos lados, dice el mexicanito Mitteo, como le llaman ahora, es la gente se va a cansar y se va a ir “voluntariamente”.

La idea, además, es que se vayan gratis.

Corría el año 2007 cuando la entonces jefa de La Migra, Julie L. Myers, declaró que “nuestra agencia calcula que costaría por lo menos 94 mil millones de dólares deportar a todos los inmigrantes indocumentados”. Para 2009, el Director de Operaciones de la Migra, Kumar Kibble, declaró en una audiencia pública que “el costo real de arrestar, encarcelar y deportar a cada inmigrante indocumentado es de 12 mil 500 dólares”.

Según Kibble, deportar a 393 mil inmigrantes ese año, había costado unos 4 mil 900 millones de dólares. Por lo tanto, el costo de deportar a 11 millones de indocumentados para ese año sería de 137 mil 500 millones de dólares. Ese número, lleno de ceros, es exactamente igual al déficit del gobierno federal de noviembre del año pasado. Y son números de 2009…


Que se Vayan Solos


Para este año de 2012, el costo de deportar a todos los sin papeles está calculado en casi 200 mil millones de dólares, considerando entre otras cosas 29 mil millones en arrestos, 3 mil 350 millones en encarcelamiento, 7 mil millones en costos legales, y 6 mil millones en transportación, según dice La Migra. El plan del mexicanito no está mal en los números.

En vez de reventarse una lanota por buscar, arrestar, encarcelar, juzgar y transportar 11 millones de personas, les harían la vida de cuadritos y se van solos. Fácil.

Nomás que no tiene mucho sentido cuando se le compara con la terca realidad real.

La realidad real es que hoy, si un inmigrante quiere trabajo, tiene que mostrar papeles; si quiere una licencia, tiene que mostrar papeles; si quiere una identificación, tiene que mostrar papeles; si quiere rentar una casa en algunos lugares, tiene que mostrar papeles; si se pasa un alto tiene que mostrar papeles; si quiere una licencia comercial tiene que mostrar papeles. Y en muchos empleos, el que tiene que mostrar papeles es el patrón, por aquello del E-Verify, y así por el estilo.

Desde ese punto de vista, la propuesta del radical de derecha Romney es tan simple que se parece horrorosamente a lo que los Demócratas han estado haciendo a nivel nacional desde la Casa Blanca desde hace tres años.

Pero la realidad real es que mucha gente no se ha ido a sus países de origen, sino a pueblos, ciudades y estados menos gachos y ya. Y la realidad real es que los chambeadores que ya de plano no pueden agarrar chamba ni en una agencia temporal se vuelven lo mismo que eran allá en el terruño, vendedores ambulantes de anteojos oscuros y tamales en las banquetas y se quedan y ya.

Pero ni es cuestión de lana ni cuestión de deshacerse de los inmigrantes sin papeles. Ni el plan de Romney de que “se vayan solitos” ni el de Obama de deportar a los más posibles tienen nada que ver con la realidad o con resolver la cuestión migratoria. Tienen que ver con ganar las elecciones y ya.

domingo, 22 de enero de 2012

El Primero y el Ultimo

México del Norte
Jorge Mújica Murias
mexicodelnorte@yahoo.com.mx

El Primero…

Dicen por ahí que en una competencia siempre que alguien gana alguien también pierde. En otra variante, digamos que cuando hay solamente dos competidores en una competencia, no hay primero y segundo lugar, sino solamente un ganador y un perdedor.

La diatriba anterior viene a cuento porque la semana pasada alguien le espetó a una bola de representantes de los 7 partidos políticos mexicanos reunidos en Chicago, capital de México del Norte, que “vamos a ver qué país, cuál de nuestros dos países, nos hace ciudadanos primero, México o Estados Unidos”.

La frase y el concepto no son demasiado nuevos, los hemos estado repitiendo desde hace algunos ayeres, pero se ha popularizado en los últimos tiempos. Tiene que ver con el concepto de “ciudadano” como distinto a “nacional”. Nacional es el originario de alguna nación, nacido ahí y con los derechos que ese hecho le otorga. El otro, el Ciudadano, es una nacional que participa políticamente en los destinos de esa nación.

Y ahí entra la cosa de “a ver quién gana”.

Por obviedad, obvia, los mexicanos en el exterior somos nacionales, pero no necesariamente ciudadanos. Es más, según los números preliminares del registro de mexicanos para votar desde el exterior, nomás habremos unos 35 mil ciudadanos mexicanos viviendo en el extranjero a mediados de año. Y conste que digo a mediados, porque en una de esas muchos de los registrados ni siquiera alcanzan a votar.

Así le pasó hace unos meses a los michoacanos, que se registraron para votar uy nunca les llegó la boleta electoral. Se quedaron en nacionales michoacanos nomás. De los treinta y tantos mil registrados para votar en julio, no me extrañaría que pase lo mismo con algunos, y nos queden menos ciudadanos al rato que ahorita.

La frase del “a ver quien gana” no es tan desatinada, es un desafío porque hasta el momento México no parece no tener ningún interés en darnos la ciudadanía. Al contrario, para los partidos políticos que vinieron a Chicago, parece que lo que les interesa es que haya menos ciudadanos, porque en 6 años no fueron capaces de cambiar un solo parrafito de la ley electoral para darnos el chance de votar.


…Y el Último


Y lo mismito nos pasa de acá de este lado. Tampoco hay interés en que nos hagamos ciudadanos de verdad.

Hace un par de días se aprobó en Chicago la llamada “redistritación”, engorroso proceso que obliga a todo el país a recomponer los mapas electorales según los resultados del Censo de 2010. La altamente democrática obligación se resuelve de la manera más antidemocrática posible, para varias, y en la que los ciudadanos no tienen nada que ver y difícilmente se enteran de por dónde anda la bolita.

En el caso particular de Chicago, el Censo dice que en un chico rato y nos hacemos más que los demás. Nuestra población es un 32 por ciento negra, un 32 por ciento blanca, y un 29 por ciento morena. El resto está compuesto de todos los demás colores del arcoiris mundial.

Siendo así, a los latinos les corresponderían matemáticamente 15 asientos en el Ayuntamiento, contra unos 17 y 17 de los otros grupos étnicos mayores, y uno de propina para los demás.

Pero como las matemáticas no cuentan en la política excepto a la hora de contar mal los votos que se hayan depositado en una urna, el “acuerdo” de una bola de políticos tramposos, mentirosos y corruptos como siempre, es que a los latinos les van a tocar nomás 13 curules. Los negros bajan de 19 a 18, y los blancos se quedan con los 17 que hasta hoy tienen. El resto son “distritos” de influencia pero no de mayoría”, dicen, o sea que cualquier raza los puede ganar si se entiende con otra raza.

Lo curioso del caso es que uno de los distritos de indudable mayoría latina está representado, desde hace como tres décadas, por un blanco. Como quien dice, serás mayoría en población, pero no necesariamente te van a dejar ganar las elecciones.

En conclusión, ni aquí ni allá nos toca la ciudadanía de verdad. La de México porque ni siquiera nos dejan votar, y la de Estados Unidos porque en caso de votar de todas formas hay que elegir a un blanco para que nos “represente”.