miércoles, 1 de agosto de 2012

De Las Sombras…


México del Norte
Jorge Mújica Murias

De Las Sombras…

Para el momento en que se publique esta columna miles, decenas de miles y posiblemente hasta cientos de miles de jóvenes en Estados Unidos estarán juntando una bola de papeles para tratar de cumplir con una parte del “Sueño Americano”, palabrejas que significa vivir con más o menos cierta tranquilidad.
            Son los jóvenes que podrían acogerse (sin albur), a la llamada “Acción Diferida” proferida por el régimen de Barack Obama para aplacar la furia de la comunidad inmigrante después de superar los récords de más deportaciones en la historia del país.
            La Acción Diferida es, dicen sus apoyadores, una medida que “permitirá a 1.4 millones de inmigrantes indocumentados a vivir en Estados Unidos sin miedo a ser deportados por dos años”. En particular el ex crítico de Obama, Congresista Luis Gutiérrez, dice que “Es un proceso temporal que dura dos años, pero una vez que se inicia es irreversible.
            “La Acción Diferida es un logro de los Jóvenes sin documentos que tenían ocupadas cinco oficinas de campaña de Obama antes del 15 de Junio, e iban por 5 más”, dice mi hermano Martín Unzueta. “Ellos (los jóvenes) van a ser los que puedan dar el impulso necesario para la reforma migratoria que los padres necesitamos”.
            Está dirigido a los menores de 30 años que hayan entrado al país antes de cumplir los 16, que hayan vivido aquí continuamente los últimos 5 años (nada de vacaciones en México y volver a entrar, nada de cuates con visa de turista que hayan entrado y salido del 2007 para acá), que estén actualmente en la escuela o se hayan graduado de secundaria (por lo menos) o hayan sido dados de alta con honores como veteranos de la Guardia Costera o el Ejército de Estados Unidos, que no hayan cometido un crimen, un delito menor, varios delitos menores o que sean un riesgo para la seguridad nacional o la seguridad pública, que completen un chequeo de antecedentes penales,  y si tienen una orden de deportación, que sean mayores de 15 años.

…Al Brutal Rayo del Sol

Y ahí mismo, en los requisitos y en el alcance de la acción, está la trampa.
            Para mí, no es problema de “quién la ganó”, sino de la calidad de lo obtenido. Se “ganan”, si la solicitud se aprueba, dos años de permiso de trabajo y seguramente una licencia de manejo. Al decir de sus críticos, entre ellos algunas organizaciones de jóvenes indocumentados, “La administración lo está anunciando como una forma de alivio, pero la Acción Diferida es una herramienta en CONTRA de las personas, y no una política en su FAVOR. Esto no termina con la amenaza de las deportaciones, no ofrece ningún tipo de estatus o seguridad contra la represión,… (pero) sí se les pide a la gente que voluntariamente se entregue a las autoridades, quedando en sus manos y a criterio del Departamento de Seguridad Nacional, que ya ha demostrado que arrestar, encarcelar, y deportar a la mayor cantidad posible de gente es la prioridad de la administración de Obama. Es”, continúan los jóvenes, “el más reciente intento de la administración de Obama de hacer falsas promesas a los inmigrantes, mientras amplía la ejecución de arrestos y deportaciones, alimentando con más personas la boca del Departamento de Seguridad Nacional e incrementando la criminalización de los inmigrantes. ¡Esta es una manera de sacar provecho de los inmigrantes para obtener beneficios políticos!”.
            Los reglamentos mismos descalifican a quienes “hayan sido sentenciados por un crimen, un crimen ‘significativo’, tres o más delitos menores, incluyendo manejar borracho sin licencia, asaltos, robo, entrada forzada a una vivienda o violencia doméstica”, agrega Domenic Powell, miembro del grupo DreamActivist.org, y “no es difícil para un joven cometer alguno de estos errores que todo el mundo comete”. Lo refuerza el abogado del Proyecto de Derechos Inmigrantes Joseph Weiner, especialmente “los delitos relacionados con drogas y posesión de instrumentos para drogarse. “Los jóvenes son jóvenes y experimentan con drogas”.
            El servicio de Inmigración y Ciudadanía, que manejará el proyecto, calcula que posiblemente 890 mil inmigrantes serán elegibles para “evitar la deportación”, y que 151 mil “serán rechazados como inelegibles”.
            En palabras de Nancy Coolidge, analista política y legislativa de la Universidad de California, “esto tiene sentido para un estudiante que ya esté en proceso de deportación, pero para otros, revelar quienes son y decir en dónde están y lo que están haciendo puede tener consecuencias muy diferentes”.
            Buena suerte a quienes decidan “salir de las sombras” con esta oferta. Nomás acuérdense que después no podrán tapar el Sol con un dedo…

miércoles, 18 de julio de 2012

El Voto Caro


México del Norte
Jorge Mújica Murias
mexicodelnorte@yahoo.com.mx

El Voto Caro

Además de caro, el voto más caro del mundo resultó, según algunas opiniones, un total fracaso. Solamente 40 mil 714 mexicanos que viven fuera de su país pudieron superar los obstáculos impuestos por el Código Federal de Instituciones y Procesos Electorales, el COFIPE, y emitieron su voto “en tiempo y forma”.
            Salió caro, según las cifras del Instituto Federal Electoral, el IFE, alrededor de 505 dólares por voto emitido, incluyendo desde el pre-registro por Internet porque el Padrón del Exterior solamente se abre por 90 días cada seis años, y hasta doble costo postal porque el correo gringo devolvió en 5 días, según su norma, los paquetes que los votantes no recogieron a tiempo. De hecho, solamente votó un 68.87 por ciento de los registrados, y 18,378 votos no llegaron a tiempo para contarse.
            Fue, dice el flamante senador por Jalisco Arturo Zamora, “el voto más caro del mundo”, un “voto fracasado”, y se pronuncia por “una reforma electoral para facilitar el voto de los mexicanos en el extranjero, eliminar la burocracia, impulsar que líderes de paisanos tengan mayor representación en el Congreso y establecer candados para evitar el uso electorero de la red consular”. Su malestar es doble, porque según los resultados de la votación desde el exterior, el PRI quedó en un irrisorio tercer lugar.
            No extraña el argumento de que la red consular mexicana trabajó en beneficio del PAN porque, extrañamente, de los 40,714 votos “de afuera”, Josefina Vázquez Mota se llevó 17 mil y pico, un 42.16 por ciento, resultado que contradice los resultados “oficiales” del voto en México. Pero Andrés Manuel López Obrador se llevó 15,878 votos, prácticamente el 39 por ciento, y ahí si que no se puede acusar a los consulados.
            Enrique Pena Nieto solamente sacó 6,359 votos, poquito más del 15 por ciento, y Gabriel Quadri no alcanzó ni mil votos.

El Voto Barato

Curiosamente, el resultado del Exterior entre López Obrador y Peña Nieto se parece bastante al de las casillas especiales ubicadas en territorio nacional, donde el primero ganó con el 41 por ciento del voto, contra un 28 por ciento de Peña Nieto. Más aún, si yo fuera el Peje López Obrador, argumentaría también la manipulación de este voto externo, por la rareza de la votación por Chepina Vázquez Mota.
            Ojalá el Peje gane la demanda por la anulación de la elección, porque con él ganaría la democracia y ganaría el pueblo de México, el de adentro y el de afuera, pero como mexicano en el extranjero, mi atención ya está puesta en nuestra participación para la próxima elección.
            De los 21 millones de mexicanos en edad de votar que vivimos en México del Norte (según el Censo de población de Estados Unidos), solamente votamos el 0.21 por ciento. Dice el IFE que poco más de medio millón tenemos credencial para votar, aunque ahí cuentan la credencial ’03, que ya no servirá para la próxima elección. Dicho al revés, unos 15.8 millones de mexicanos residentes en Estados Unidos en edad de votar no tienen credencial.
            De ahí la importancia de que Zamora llame a una reforma de la Ley Electoral, nomás que yo la veo en chino. Curiosamente, para empezar, Zamora es actualmente vicecoordinador de Asuntos Jurídicos del PRI en la Cámara de Diputados, y no le vimos ganas en los últimos tres años de impulsar reforma alguna que hubiera ampliado el voto exterior.
            Por si Zamora ahora sí se anima, ahí le van algunas sugerencias: Para empezar necesitaríamos, de perdida, credencialización abierta del IFE en Estados Unidos y otros países del extranjero, en vez de que nos sigan vendiendo Matrículas Consulares. Después, necesitaríamos voto electrónico, que ya el Distrito Federal probó que es cien por ciento confiable, en vez del ridículo proceso postal. Luego, necesitaríamos no solamente votar sino “ser votados”, como dice la Constitución, y eso implica abrir curules de diputados y senadores migrantes, porque no podemos postularnos todos para Presidente. Ya encarrerado el ratón, de una vez queremos votar por gobernadores, presidentes municipales, congresos estatales y ediles, que son los que a final de cuentas nos friegan en los programas 3 X 1 y similares.
            Pero ahí es donde la puerca tuerce el rabo. Con eso de que acá votamos contra el PRI y ya #Somos132 por todos lados, se me hace que no van a querer reformar la ley. Después de todo, repartir por acá tarjetas de Walgreens o de K-Mart para comprarnos el voto le saldría al PRI bastante más carito que sus tarjetas de Soriana…

domingo, 17 de junio de 2012

Felicitación Anticipada


México del Norte
Jorge Mújica Murias
mexicodelnorte@yahoo.com.mx

Felicitación Anticipada

Antes de escuchar o leer el anuncio de Barack Obama de tratar de manera diferente a un sector de jóvenes indocumentados, escuche y leí las reacciones en contra.
Curiosamente, no todas venían del mismo lugar, ni estaban basadas en los mismos argumentos. Las primeras me llegaron del lado del Tea Party, esa organización ultraderechista que califican a Obama de socialista, diciendo que había que pararlo en seco antes de que diera la ciudadanía automática a todos los inmigrantes indocumentados (y pidiendo lana para hacerlo, claro).
Las otras venían de individuos jóvenes y organizaciones de inmigrantes indocumentados, como la Liga Juvenil de Justicia Migratoria, recibiendo el anuncio como “un buen paso pero insuficiente”, y clamando que la lucha seguirá hasta que haya una reforma migratoria integral.
Después me llegó una andanada de e-mails de organizaciones no lucrativas y un montón de enlaces electrónicos a artículos de distintos medios de comunicación, entre los que había “lágrimas de felicidad”, calurosas felicitaciones al Presidente, y frases equivocadas del estilo de “gran regocijo por la “victoria” y agradeciéndole por haber abierto “un camino a la ciudadanía” para “más de un millón de jóvenes” indocumentados y etcétera. Huelga decir que las organizaciones firmantes no tienen inmigrantes indocumentados entre sus filas, por aquello de que no es legal contratarlos y la absoluta mayoría no se quieren arriesgar a que los cache la Migra.
Al final, menos de 12 horas después del anuncio, llegó la última tanda, más en el tono de advertencia contra “los notarios y abogados sin escrúpulos” que pueden querer aprovecharse de la situación para hacer su agosto entre los incautos que crean que ya hubo una “amnistía”, y las declaraciones de cautela de los mismo jóvenes, básicamente diciendo que no le creen del todo a Barack Obama.
En conclusión, llegó el aterrizaje forzado, la vuelta a la realidad. El anuncio de Obama es demasiado poquito y demasiado tardío para ser realmente favorable a los inmigrantes sin papeles.

Desesperación Tardía

“Es poco, eso es cierto”, comentó mi amigo Carlos Arango a una aseveración mía de que era demasiado poco y demasiado tarde. “Pero no es demasiado tarde para Obama… está a punto de reelegirse”.
            Tiene toda la razón. Barack Obama podía haber hecho lo mismo hace tres años, pero está justo a tiempo de decir “o votan por mí o ni siquiera esto van a conseguir”. Esa es, me parece a mí, la jugada del presidente.
            El anuncio es que los jóvenes de 15 a 30 años, que estén estudiando o hayan estudiado por lo menos la secundaria (o High School), o tengan su Certificado de equivalencia (GED), pueden solicitar un permiso de trabajo. También los que hayan servido en el ejército, lo cual todos sabemos que es ilegal. Ningún indocumentado puede legalmente se4rvir en el ejército.
Si les dan el permiso, lo cual queda a discreción del agente de USCIS (Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos), será válido por dos años, al cabo de los cuales pueden volver a pedirlo, sin garantía tampoco de que se los den. Si Inmigración lo decide, por cualquier motivo y sin explicación necesaria, puede revocar los permisos cuando quiera.
No hay forma de pasar después a la Residencia Legal Permanente, y mucho menos a la ciudadanía; no hay forma de solicitar la legalización de los padres ni nada. Es interesante, porque es la forma mínima de darle a los jóvenes un papel para que trabajen y paguen impuestos, sin darles nada más. Es absolutamente ineficiente como trato a un ser humano, al que legalmente le van a estar negados todos los demás derechos.
Es una jugada maestra en términos políticos. Da muy poco y condicionado a la reelección presidencial, porque ni siquiera es una Orden Ejecutiva, sino solamente una instrucción que, en caso de que gane Mitt Romney, seguramente será echada para atrás en cualquier momento, y el gobierno ya tendrá en su base de datos la información de los jóvenes.
Por así decirlo, Obama juega dos desesperaciones una en contra de la otra. El Presidente está lo suficientemente desesperado como para aventarse una jugada que le puede costar políticamente cara, pero que al mismo tiempo le puede traer los ansiados votos latinos para reelegirse. La otra desesperación es la de los jóvenes, que han vivido toda su vida sin papeles y que posiblemente estén dispuestos a jugarse el todo por el todo con tal de agarrar las migajas que se les ofrecen.

martes, 15 de mayo de 2012

La Inevitable Globalidad


México del Norte
Jorge Mújica Murias
mexicodelnorte@yahoo.com.mx

Estos gringos no entienden. Pior, les da terror aceptar lo que han estado promoviendo durante años (para algunos, especialmente para los millonetas): la globalización.
            Algunos dicen que la globalización, proceso de intercambio entre todos los países del mundo que a la larga termina por borrar las fronteras en muchos sentidos, nació con Cristóbal Colón, allá en 1492 cuando se perdió en el Atlántico y se topó con nuestro continente. Otros dicen que nació cuando se cayó la Unión Soviética y otros que cuando el hombre llegó a la Luna, o cuando un mes y medio después nació el Internet.
            “Haiga sido como haiga sido”, nuestro planeta hoy está marcado por la globalización, la integración de las economías locales en una gran economía mundial, donde la lana se mueve de un lado a otro prácticamente sin restricciones y las vacas también, aunque no por voluntad propia. Es la era de las “transnacionales” y las “multinacionales”, palabras sofisticadas que sirven para ocultar la aborrecida palabra original, monopolios, como Wal-Mart, digamos, que se tragan a los pequeños productores y vendedores, dando al traste con las economías locales y las de los que menos tienen y no pueden combatir contra las empresas globales.
            A los trabajadores pobres, por supuesto, no les está permitido moverse junto con la lana (lana de dinero, no de borregos) y las vacas. Para ellos hay muros fronterizos, leyes tipo Arizona y Alabama, y políticos como Barack Obama que deciden que hay que rebotarlos al lugar de donde hayan salido. Para ellos, el mundo no es “global”, sino más bien un globo desinflado.
            Para los ricos si es permitido moverse y “globalizarse”. Con lana baila el perro, dicen, y lo mismo las aduanas y los sistemas migratorios, y muchos países decidieron que sus ciudadanos podían también ser ciudadanos de otros países y al revés volteado, y con la globalización nació la ciudadanía múltiple.
Así se movieron los papás de un tal Marcus Bachman, de Suiza a Minnesota, donde compraron una granja y acá nació su chamaco. Y no quien los pelara, excepto que el chamaco se casó con una gringa, y hace unos meses le pasó su nacionalidad suiza automáticamente.

“El Suizo es él, no yo…”

Como hijo de padres suizos, Bachman tenía derecho a la ciudadanía de aquél país, además de ser estadounidense por nacimiento. Siendo así, se decidió a solicitarla y se la dieron de boleto, incluyendo a sus hijos, nacidos también en Estados Unidos, y a su esposa, gringa también por los cuatro costados.
            Nomás que su esposa es Michelle Bachman, congresista de Minnesota y relevando a Sarah Pallin, pre-candidata presidencial del Partido Republicano hasta hace un par de meses, cuando perdió horrorosamente en Iowa y se retiró de la carrera electoral.
            Y como una cosa es ser o creerse dueños del mundo, y otra es no ser gringo cien por ciento, Michelle Bachman acaba de renunciar a su ciudadanía suiza. “Tomé esta acción porque quiero que esté perfectamente claro que nací en Estados Unidos y soy una orgullosa ciudadana de Estados Unidos. Estoy y siempre he estado comprometida cien por ciento con la Constitución de Estados Unidos de América. Como hija de un veterano de la fuerza Aérea, hijastra de un veterano del Ejército y hermana de un veterano de la Marina, estoy orgullosa de mi fidelidad a la nación más grandiosa que el mundo ha conocido”.
            Ya ahí podríamos compadecerla. Con esa familia, con razón no entiende mucho de globalización, a menos que sea en la forma de invasiones y guerras “preventivas” para quitar gobiernos que a los gringos no les gustan y poner regímenes títeres por el mundo. Que no sepa de historia no se disculpa. Los imperios persas, griegos y de los hunos fueron muchísimo más grandiosos que Estados Unidos hoy, dominando todo lo que en aquellos tiempos eran el “globo” conocido. En fin.
            El caso es que Bachman está peleando contra algo natural en el mundo que está impulsando. En 2008 todos los candidatos presidenciales gringos podían tener una segunda nacionalidad, excepto Hillary Clinton. McCain nació en Panamá, y el padre de Mitt Romney era mexicano. Y Obama, por supuesto, tiene derecho a la nacionalidad de su padre, oriundo de Kenia.
            Y en estas elecciones será igual. Un Keniano-Americano contra un México-Americano. Si Bachman hubiera ganado, pues sería un Keniano-Americano contra una Suiza-Americana.
            Es inevitable. En cada elección habrá más y más candidatos Algo-Americanos que ganarán. Los próximos gobiernos del país “más grandioso del mundo” serán cada vez más “globales”, y cada vez serán menos los “100 por ciento estadounidenses”.

jueves, 10 de mayo de 2012

¡Al Fin Ciudadano!

México del Norte
Jorge Mújica Murias
mexicodelnorte@yahoo.com.mx

Dicen que todas las luchas tienen un principio, y en teoría también un fin. En el caso de los derechos políticos de los mexicanos en el exterior, dice la leyenda relatada por Arturo Santamaría, paisanólogo que se gana todo mi respeto porque por lo menos tuvo la decencia de cruzarse alguna vez la frontera por en medio de los surcos, la lucha comenzó en 1928, cuando un grupo de mexicanos de Los Ángeles armó tremendo pancho para poder votar desde esa ciudad.

No lo lograron, por supuesto, porque querían votar por José Vasconcelos, candidato opositor al Partido Nacional Revolucionario, versión todavía más antediluviana y dinosáurica de lo que hoy es el Partido Revolucionario Institucional, y en contra del candidato oficial Álvaro Obregón.

Ya en tiempos modernos, la lucha la retomaron por allá del año 1980, precisamente ahí en Los Ángeles una bola de organizaciones de mexicas al firmar la Carta de los Derechos de los Trabajadores Migrantes, donde se establecía claritamente el derecho a votar desde el extranjero. Algunos años después, en 1994, la retomamos aquí en Chicago después de que al Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas le pareció buena la idea.

En ese año, con tremendo esfuerzo ciudadano, abrimos una docena de casillas donde los mexicanos podían votar nomás con decir que eran mexicanos. Sacamos, si no me falla la memoria, 3 mil 200 votos. En el 2000 lo volvimos a hacer, con 42 casillas, en las que recibimos poco más de 10 mil votos. Les llamábamos “elecciones ciudadanas”, basadas en que constitucionalmente todos los mexicanos mayores de 18 años pueden y deben votar y punto.

En el 2006 no lo hicimos, porque andábamos un poquito ocupado organizando unas cuantas manifestaciones de este lado, defendiendo nuestro derecho ya no digamos como ciudadanos del mundo o de un país en particular, sino simplemente a ser tratados comos seres humanos. Eran los tiempos de la Sensenbrenner, y levantamos acá la consigna de “un camino a la ciudadanía”.

Aunque de Segunda…

De hecho, en los dos países seguimos fregados. De este lado no nos dan más que el camino pa’ nuestra casa, y mientras no regresemos, de allá no recibimos mucho más.

En el 2006, además de la marchas, ya no hicimos nuestro famoso “ejercicio ciudadano” porque ya había voto desde el exterior para los mexicas. Cortesía del PRI y el PAN, México recuperó algunos ciudadanos.

Apenas 54 mil mexicanos en el exterior mandaron ese año su solicitud de registro en el Padrón Electoral del IFE, para votar por presidente desde el extranjero. El IFE tuvo a bien rechazar a 14 mil de ellos, yo entre ellos, por quien-sabe-qué problema con la papelería. De los aceptados, unos 40 mil, solamente 30 mil votaron, de los cuales 28 mil lo hicieron desde Estados Unidos.

Este año el IFE recibió un total de 61 mil 687 solicitudes de registro desde más de 100 países, un mísero aumento de 5 mil comparados con el 2006. Aún no se sabe a cuántos hayan rechazado, aunque un sistema de corrección de errores debe reducir el porcentaje de casi 20 por ciento en el 2006.

En aquél año, entre Felipe Calderón y Andrés Manuel López Obrador se llevaron el 91 por ciento de los votos desde el exterior. Dicen que por el Peje votaron 11 mil y por Calderón 19 mil, aunque dado el fraude de esas elecciones nunca se sabrá en realidad. Supuestamente mil 360 votaron por el PRI.

Esta semana llegaron los paquetes electorales para los afortunados que el IFE aceptó para registrarlos en el Padrón Electoral, y ya comenzaron las denuncias de que faltan muchos, de que el correo no ha dejado los avisos para irlos a recoger a la oficina cuando el destinatario no está en casa y demás.

Por supuesto, sigue siendo un voto mocho y ciego. Es mocho porque solamente permite votar y no ser votado, solamente por presidente y no por otras autoridades. Es mocho porque aún no se puede sacar una credencial del IFE en el exterior. De hecho, negarnos la credencial es una forma de negarnos la ciudadanía, porque solamente el ejercicio del voto nos hace ser ciudadanos. De otra forma solamente somos “nacionales” de un país, pero no ciudadanos. Y es voto ciego porque el paquete trae las plataformas de los partidos, pero absolutamente insuficientes, y sigue estando prohibido hacer campaña en el exterior.

Como quiera que sea, suponiendo que mi voto por Andrés Manuel López Obrador se cuente el primero de julio, ese día volveré a ser ciudadano mexicano.

miércoles, 11 de abril de 2012

De Lo Perdido…

México del Norte
Jorge Mújica Murias
mexicodelnorte@yahoo.com.mx


Todo el mundo puede perder algo alguna vez, desde las llaves de la casa hasta el coche en el estacionamiento de un centro comercial, pero perder algo en la Casa Blanca, la casa del señor que se supone que es el más poderoso del mundo y por que ende se supone que fuera uno de los lugares más seguros del planeta, suena medio raro.

Lo que se perdió en la Casa Blanca, además del sentido común por lo menos en lo que respecta al tratamiento y política hacia los inmigrantes, es un video. Era parte de un concurso convocado a finales del año pasado, en noviembre, bajo el título de “What’s Your Story”, o “Cuál es tu Historia”, organizado por la AAPI, siglas de la Iniciativa de Americanos Asiáticos y del Pacífico, uno de tantos grupos creados por Barack Obama en el 2009, para “asesorarlo en los temas relativos a estas comunidades”.

Obama creó el comité de asesores con las bonitas palabras de que “Cuando uno de nuestros ciudadanos es incapaz de desarrollarse completamente por razones que no tienen nada que ver con su talento, carácter o ética de trabajo, creo que nuestro gobierno tiene un papel que jugar”.

El caso es que AAPI recibió cerca de 200 videos para su concurso, y seleccionó 10 para que el público pudiera votar por ellos para decidir al ganador.

Y ahí fue donde se empezó a perder el mentado video. Resulta que el trabajo con más votos, más de 13 mil, desapareció misteriosamente en algún momento entre la votación y la fecha oficial de elección del ganador. Esa fecha fue el 5 de abril, cuando se llevó a cabo un evento en la Casa Blanca al cual fueron invitados los productores y directores de los videos finalistas… menos uno. La invitación fue “oficialmente rechazada” para los creadores de “My Asian Americana” para ir a la Casa Blanca, a pesar de que la oficina presidencial emitió un video oficial para el público votante donde un personero decía que “estos videos nos recuerdan el trabajo que tenemos que hacer”, y que “con su ayuda invitaremos a un grupo excepcional de finalistas par compartir sus historias personalmente con oficiales de la administración del Presidente Obama”.

… o lo desaparecido….

Ya con esos antecedentes, parece ser que el video no se perdió, sino que simplemente desapareció, y no por voluntad divina sino por las órdenes expresas de alguien de carne y hueso.

La cosa es que el video “My Asian Americana” hablaba de eso que le llaman “sistema de justicia” y su relación con la inmigración. Especialmente, presentaba una docena de personas, hombres y mujeres, deportados a países que prácticamente no conocen porque salieron de ellos demasiado jóvenes, y platicaban de lo que extrañan, de lo que tenían, incluidas sus familias, mientras vivieron en Estados Unidos.

Seth Wessler, reportero de la página Web Colorlines.com, le mandó dos e-mails a la Casa Blanca preguntándoles por qué se había “desaparecido el video, y no se los contestaron. “Era demasiado ‘verdadero’ para ser manejado por la administración (de Obama)”, dice Wessler. “El video marca muy claramente los problemas de aplicación de la ley de inmigración, y que ha habido poco sentido común en los procesos de deportación de personas que son estadounidenses en todo excepto en un pedazo de papel. Admitir que hay un fuerte problema en la estructura del sistema migratorio y que es un fallo en su aplicación legal diaria era algo que la administración no podía hacer”.

“My Asian Americana ganó los votos”, dice Studio Revolt, productores del video “aunque no hayamos ganado el viaje a la Casa Blanca. Ganamos los corazones de más de 13 mil personas a las que les interesó el tema. Es un año electoral, y la administración de Obama ha hecho un gran trabajo tratando de evitar hablar de los temas importantes”, continúan, “tanto así que ignoraron un proceso democrático que votó en favor de que las deportaciones son un problema central para las comunidades asiáticas y del pacífico”. Studio Revolt se hizo su propia fiesta, como denuncia de la actitud de la Casa Blanca.

Lo que yo me pregunto ahora es que si la Casa Blanca puede desaparecer un video como por arte de magia y no responsabilizarse de su desaparición, cómo le haremos para que reconozca a nuestro millón de desaparecidos, deportados todos, por algo que no tiene que ver “con su talento, carácter o ética de trabajo”, y cómo le hacemos ver que el “papel que tiene que jugar” es asumir su responsabilidad y volverlos a aparecer a todos…

miércoles, 4 de abril de 2012

Las Buenas Intenciones…

México del Norte
Jorge Mújica Murias
mexicodelnorte@yahoo.com.mx


Con buenas intenciones, sin duda alguna, el Congreso Mexicano aprobó hace unas semanas otra barrabasada de las que acostumbra. Cortesía de la Diputada panista Lety Salazar, Presidenta de la Comisión de Población, Fronteras y Asuntos Migratorios en la Cámara de Diputados, y de uno de los niños Verdes en el Senado, el imberbe Manuel Velasco Coello, se le agregó in parrafito al inciso a) de la fracción I del artículo 20 de la Ley de Nacionalidad.

El párrafo, que solamente espera la firma de Calderón para ser un hecho legal, dice así: “Quedarán exentos de comprobar la residencia que establece la fracción I, aquellos descendientes en línea recta en segundo grado de un mexicano por nacimiento, siempre que no cuente con otra nacionalidad al momento de la solicitud; o bien no le sean reconocidos los derechos adquiridos a partir de su nacimiento”.

La noticia recogida por algunos medios de comunicación mexicanos, ya sea porque así se los dictaron o así lo entendieron o nomás porque así reprodujeron el comunicado de prensa del Congreso, explica que ese párrafo “elimina el requisito de residencia a los descendientes en línea directa de un ciudadano mexicano y que se le reconozca su nacionalidad, independientemente de tener o no tiempo de residencia en territorio nacional”.

La racionalidad, en palabras de la panista Salazar, es que lo más importante que tiene el Decreto consiste en “exentar a los extranjeros descendientes en línea recta en segundo grado de un mexicano por nacimiento, de comprobar la residencia mínima de dos años previos a la presentación de la solicitud y siempre que no cuenten con otra nacionalidad al momento de la solicitud”.

Agregan los boletines de prensa que “Lo anterior”, siempre según la diputada, “fue expuesto como una inquietud por parte de los Consejeros del CCIME, en las múltiples reuniones sostenidas con nuestros connacionales en Territorio Nacional y en la propia Unión Americana”.

¡Mea culpa! Efectivamente, aún como miembros del Consejo Consultivo del Instituto de los Mexicanos en el Exterior, cabildeamos por una cosa así… pero criticamos el texto exacto de la propuesta y les dijimos claritamente clarito que estaba mal.

… y Las Malas Acciones

Sospecho con el pecho y calculo con el pié derecho que los legisladores nunca entendieron lo que andábamos diciendo.

Se trataba de eliminar el requisito, efectivamente, de 5 años de residencia para que un chamaco nieto de mexicano(s) nacido en extranjia, particularmente en Estados Unidos, pueda obtener la nacionalidad mexicana. Esto ampliaría el espectro de la nacionalidad mexicana hasta la segunda generación, es decir, no solamente los hijos de mexicanos sino sus nietos podrían ser considerados nacionales mexicanos. De golpe, México podría “adquirir” unos 10 o 15 millones más de nacionales.

Pero en su infinita sabiduría, los legisladores no entendieron nada.

El error está es la condicionante que le pusieron al Decreto, ése de que “siempre que no cuenten con otra nacionalidad al momento de la solicitud”.

Hasta la fecha, no conozco casos de niños que no gocen de alguna nacionalidad, y si los hay se me hace que deben ser extraordinariamente raros. Entre los adultos refugiados políticos, expatriados y otros si hay algunos, pero no creo que entre los niños.

Las “explicaciones” de Salazar y Velasco argumentan que la iniciativa se presentó para “enfrentar diversas iniciativas estadounidenses que dejarían sin nacionalidad a los hijos de migrantes ilegales y que tampoco gozarían de la nacionalidad mexicana, por lo que serían apátridas”.

Falso de toda falsedad. Ninguna iniciativa real en Estados Unidos amenaza con “dejar sin nacionalidad” a los hijos de nadie (en todo caso sería a los “nietos”, lo cual tampoco tiene sentido). Sería necesaria una enmienda a la catorceava Enmienda de la Constitución gringa, que fuera aprobada por mayoría calificada de dos terceras partes en el Congreso y refrendada por 34 estados para que sucediera. No existe tal iniciativa. Lo que hay es habladuría del Tea Party, y no ha llegado a más. Ninguna de las más de 640 iniciativas estatales podría hacerlo.

Calderón, de seguro, la firmará, y si alguien lleva cuentas en México de las leyes absurdas, lo invito a que revise en un año cuantos “niños sin nacionalidad” la han usado.

Y por cierto, le dedico esta columna a mi hermana Adriana Mújica Murias, flamante diputada del estado de Morelos, con la absoluta confianza de que no va a hacer ninguna estupidez de este tamaño. ¡Felicidades Adriana!