viernes, 26 de abril de 2013


México del Norte
Jorge Mújica Murias
jmujicam@gmail.com


“Terminó el Peligro”

“Terminó el peligro, terminó la pesadilla, se hizo justicia”, twiteó el Jefe de Policía de Boston para darle a conocer a la población que ya habían detenido al segundo sospechoso de los bombazos al maratón en esa ciudad.
            Después de cinco días en virtual estado de sitio en Boston, Dzhokhar Tsarnaev, de 19 años, fue capturado vivo por una amplia coalición de autoridades policíacas. Su hermano se suicidó la noche anterior a manos de las mismas fuerzas policíacas.
            No estoy seguro de que la pesadilla haya terminado con el arresto de Dzhokhar y la muerte de su hermano Tamerlan, porque me preocupó desde el momento del bombazo junto a la meta del maratón que el o los asesinos fueran inmigrantes, y que esto tendría consecuencias fatales para la discusión de la propuesta de inmigración en el Senado. Y de hecho a la Pandilla de los 8 Senadores impulsando la propuesta le preocupó por un día, pero decidieron agarrar el toro por los cuernos y enfrentar las posibles consecuencias.
            A final de cuentas parece haberles funcionado. Aunque los Tsarnaev son inmigrantes, no son árabes ni son latinos, así que la discusión puede continuar. Obviamente, si hubieran sido árabes la iniciativa de ley moriría en aras de la necesidad de re-que-te-contra reforzar la frontera y los aeropuertos, y si hubieran sido latinos la ley establecería que hay que terminar el Muro en la Frontera antes de hablar de legalización de los inmigrantes indocumentados. Chin… la iniciativa si dice eso, pero no tiene nada que ver con lo de Boston…
            Por el contrario, el más joven “era conocido en sus clases de actuación, sus cursos avanzados de Universidad y como un atleta con muchos amigos en la secundaria. Jugaba soccer cada lunes, y se drogaba bastante. Era uno de nosotros”, declaró a “Good Morning America” su amiga Sierra Schwartz.
            Con aquello de que más bien andaban buscando a “uno de los otros”, por unas horas albergué la esperanza de que encontraran, por ahí por el rumbo de la universidad de Harvard, a otro responsable de muertes, unas 100 mil sucedidas en México el sexenio pasado, pero no tuve suerte. Felipe Calderón Hinojosa no fue arrestado junto con el bombardero de Boston.

El Sospechoso no Buscado

Pero para mí que por lo menos falta echarle la policía a otro responsable de muertes por explosión. Me refiero al asesino de Mariano Saldívar, nacido en 1955 y originario de Chalchihuites, Zacatecas. Los restos mortales del mexicano fueron encontrados la noche anterior al arresto de Tsarnaev, y fueron trasladados a Dallas. No lo llevaron desde Boston, nada que ver, sino nomás de West, un pueblito de Texas fundado por inmigrantes checoslovacos, donde estalló la planta de fertilizantes West Fertilizer Co., donde trabajaba, y murió con otras 13 personas.
            Como es costumbre en estos casos, las noticias de Boston ocupaban 10 minutos en cada noticiero, y la explosión de la planta en Texas 15 segundos, y eso cuando descubrieron la explosión, como 24 horas después de ocurrida. Pasado lo de Boston, la explosión que mató a 14 personas y dejó 200 heridos en Texas cobró relevancia.
            Se aprendió entonces que la planta consiguió en 2006 un permiso para almacenar anhídrido de amoniaco, 270 toneladas de nitrato de amoniaco y 54 mil libras de nitrógeno líquido, y tuvo que conseguir el permiso por quejas sobre su pestilencia. De hecho, la multaron con 2 mil 300 dólares por no tener un plan de emergencias, y el dueño se las arregló para que la planta se consideraba como “de fertilizantes, no química”, y “sin peligro de explotar”. Tan sí había peligro de explosión que la planta voló hace una semana.
            Se aprendió también que la última inspección de la planta por parte de la Administración de Higiene y Seguridad, OSHA, se llevó a cabo en 1985, y la multaron con la tremenda suma de 30 dólares por almacenar el anhídrido de amoniaco.
            No es de extrañarse. Aunque 4,500 obreros mueren cada año en accidentes industriales, OSHA solamente tiene 550 millones de dólares de presupuesto, lo cual le alcanza para contratar un total de 2 mil 200 inspectores laborales. En corto, pueden inspeccionar cada lugar de trabajo una vez cada 129 años.
            Me vino entonces a la mente que la propuesta de ley de inmigración de la Pandilla de los 8 senadores propone gastar 3 mil millones de dólares en seguridad fronteriza, y contratar 3 mil 500 nuevos agentes para la Patrulla Fronteriza.
            Pero claro, tres maratonistas son más importantes que 4 mil 500 trabajadores, y Donald Adair, el dueño de la planta en Texas no es un terrorista inmigrante, y le basta con disculparse por las muertes que causó. No se le considera un peligro. Los peligrosos son los trabajadores internacionales tratan de de venir a buscar trabajo…

martes, 9 de abril de 2013


Huéspedes y Anfitriones




México del Norte
Jorge Mújica Murias




Es un hecho. O por lo menos eso reportan los medios de comunicación: la reforma migratoria se aprobará en breve y el presidente Barack Obama la firmará a finales del verano. La ilusión de reforma (y las noticias), vienen de un supuesto acuerdo entre la central sindical más grande del país, la AFL-CIO –Federación Americana del Trabajo- y la Cámara de Comercio de Estados Unidos, en uno de uno de “los puntos más sobresalientes”, “uno de los mayores obstáculos”, el tema de los inmigrantes del futuro, de los trabajadores internacionales.
            La solución al tema: pues la misma que hace 70 años: braceros.
            Según los chismes (porque nadie se ha atrevido a publicar nada), el acuerdo se negoció ni siquiera personalmente en persona, sino en un telefonazo entre el Presidente de la AFL-CIO, Richard Trumka, el de la Cámara de Comercio de Estados Unidos, Tom Donohue, y el senador Demócrata Chuck Schumer.
            Los neo-braceros “gozarán” de “el mismo salario que se le pague a los trabajadores americanos o el salario prevalente en una industria determinada”, dicen, irán pasando “de 20 mil a 75 visas al año” y podrán venir cuando “haya escasez de trabajadores en industrias como la construcción, la hotelería y los restaurantes hasta un límite de 200 mil trabajadores en un año. El número variará de acuerdo al desempleo y la falta de trabajadores en algunos empleos”. Así se reportó en los medios, aunque con las aclaraciones de que nada está escrito en piedra y todo puede cambiar.
Según chismorrean, los neo-braceros tendrán “amplia protección, incluyendo el derecho de cambiar de trabajo, y eventualmente conseguir la residencia y hasta la ciudadanía gringa si es que la quieren”. El acuerdo de la AFL-CIO se debe a que los braceros de antes estaban sujetos a un solo patrón, y los del futuro ya no… “big deal”, como dicen por acá…
Lo que si es un “big deal”, es el cambiazo de la AFL-CIO. En junio de 2006, el año de las grandes marchas migratorias, el entonces presidente de la AFL-CIO, John Sweeney escribía: “Permitir la explotación de los trabajadores inmigrantes– en el programa Bracero de ayer o el de trabajadores huéspedes de hoy– es inmoral y alejado de loa valores a los que aspiramos en Estados Unidos. Si los patrones demuestran una necesidad real de trabajadores de fuera, las leyes de inmigración deben permitirles la entrada con todos los derechos de y protecciones de cualquier trabajador, y no tratarlos como conveniencia temporal sino como miembros completos de nuestra sociedad. Los trabajadores inmigrantes son nuestros hermanos y hermanas. Debemos apoyar al trabajador inmigrante rechazando los programas de trabajadores huéspedes…”

Trabajas y Te Vas

No le faltaba razón a Sweeney, y para muestra basta un botón. La misma semana que se anunció el acuerdo del programa de trabajadores huéspedes, un grupo de ellos se fueron a visitar, en su casa, al gran jefe de jefes de McDonald’s, Don Thompson, aquí en los suburbios de Chicago, para denunciar los abusos a que fueron sometidos en su cadena de restaurantes.
            “Vine porque había un anuncio en la Universidad Católica de Chile”, me decía uno de ellos, “para trabajar en Estados Unidos, conocer el país y ganar dinero durante tres meses en las vacaciones”. Terminó en Camp Hill, Pensilvania, con compañeros de Perú y Argentina, ganando menos del salario mínimo, trabajando apenas unas cuantas horas, pagándole a McDonald’s mil 800 dólares al mes por un sótano con tres catres, y el 6 de marzo de plano se puso en huelga.
            Venían con visas J1, de trabajadores huéspedes temporales, y a la casa de Thompson vinieron después de hacer eventos en Pittsburgh, Nueva York, Filadelfia y Washington, D.C., para entregar una petición con 100 mil firmas solicitando se les paguen sus salarios atrasados y que McDonald’s les reembolse los gastos de sus pasajes de ida y vuelta a sus países de origen.
            Quieren también “que McDonald’s ofrezca salarios dignos y trabajo de tiempo completo; que la cadena revele en dónde tiene trabajadores huéspedes y que firme un acuerdo de respeto a los trabajadores, incluyendo no vengarse de ellos si denuncian malas condiciones laborales; que el Departamento de Estado proteja a los trabajadores huéspedes del programa J1”, y de pilón que “se cree una política de protección a los trabajadores huéspedes contra las deportaciones”. Y su nieve la quieren de limón.
            Ya me imagino el nuevo programa de trabajadores huéspedes, el aprobado por la AFL-CIO y la Cámara de Comercio.
            Lo bueno, en todo caso, es que los jóvenes latinoamericanos, ante la negativa de Thompson de abrir la puerta y recibirlos, se comprometieron a organizar a los trabajadores de McDonald’s de sus países de origen. ¡Eso si me da gusto imaginarlo!

domingo, 13 de enero de 2013

Desde los Unites con Amor…


México del Norte
Jorge Mújica Murias
jmujicam@gmail.com

“La Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) resaltó que durante este año, destinará 24.3 millones de pesos al programa 3 x 1 para Migrantes” dice uno de esos artículos de periódico que más parecen copia literal del comunicado de prensa oficial, “con el fin de impulsar proyectos de infraestructura en las comunidades de origen de los mexicanos que trabajan en los Estados Unidos”.
            Para aparentar que no es copia textual, el artículo luego dice que “En un comunicado, la dependencia recordó que el programa ha llegado a mil 400 localidades de 660 municipios de alta y muy alta marginación, donde se construyeron o rehabilitación de hospitales y centros de salud, así como escuelas, redes de agua potable, parques públicos, entre otras obras”.
Mil 400 es el promedio anual de obras que los gobiernos realizan con una aportación de dinero que llega desde los Estados Unidos, reunidos a través de colectas, bailes, rifas y simples cooperachas, para poder arreglar un poco el terruño.
Los migrantes ponen un dólar, y los gobiernos federal, estatal y municipal se tienen que poner con uno cada uno.
Suena muy bonito y muy patriótico, hasta que piensa uno que los únicos patriotas aquí son los migrantes que ponen su lana, porque en realidad todas esas obras de infraestructura son responsabilidad de esos gobiernos en los tres niveles, y debían realizarse sin que los migrantes tengan que ponerse con su cuerno. En otras palabras, es casi una especie de mordida para que los gobiernos hagan lo que de todas formas debían hacer.
En los más de 10 años del Programa 3 x 1, los migrantes ha financiado parcialmente “más de 14 mil obras de infraestructura y servicios”, reconoce la Sedesol. Por cierto, hay que recordar que el Programa no siempre ha sido 3 x 1, sino que comenzó en 1 x 1 y luego 2 x 1, es decir, que los migrantes pusieron hasta la mitad y una tercera parte del costo de esas 14 mil obras.

Y Por si No Alcanza…

Pero esos 24.3 millones de pesos (un poquito menos de 2 millones de dólares estos días), realmente palidecen ante la lana que los migrantes mandan a México, Solamente en noviembre del año pasado, según datos de la Fundación BBVA Bancomer, los migrantes se pusieron con 1,695 millones de dólares por concepto de remesas familiares.
Esa es la buena noticia. La mala es que la cantidad representó “una caída de 5.1% en comparación al mismo mes del año previo y una disminución de 4.6% si se compara con octubre de 2012”. Es decir, que los migrantes mandaron menos lana. De hecho, fue el quinto mes consecutivo que mandaron menos lana, y por ello, afirma BBVA Bancomer, “se dejaron de recibir en el país más de 950 millones de dólares en comparación a los datos registrados para esos mismos meses en 2011”.
Para tener un número completo de la reducción en las remesas, BBVA agrega que “El ingreso por remesas en pesos reales (descontando la inflación) que recibieron los hogares mexicanos fue 12.6% inferior a lo que obtuvieron el mismo mes del año previo”.
Pues si, así está la economía. Menos chamba en los Unites, más desempleo, más redadas de la migra, con la consecuente pérdida de empleos o por lo menos el cambio, de una fábrica a una agencia de trabajo temporal que paga la mitad de salario anterior.
Pero el punto de todo esto son otros números. Dice BBVA (y Bancomer debe saber esto con exactitud), que “la remesa promedio en dólares disminuyó en noviembre… al situarse en 300 dólares por envío, mientas que el número de transacciones aumentó, registrando 5.65 millones de operaciones”.
Ahí es donde la puerca tuerce el rabo. Cinco y medio millón de envíos costaron, por lo bajo, 55 millones de dólares, ya que las compañías remesadoras cobran un promedio de diez dólares por envío. Y a cada envío de 300 dólares, le sacan otro diez por ciento por la diferencia en el tipo de cambio.
En total, calculando unos 60 millones de transacciones al año y ganancias en cada una de 40 dólares, las remesadoras sacaron una tajada más de 2 mil 400 millones de dólares. En pesos, póngale 30 billones.
El Programa 3 x 1 debía convertirse en 10 x 3 y al revés. Diez dólares que pongan Money Gram, Western Union, Orlando Valuta y Banamex, y uno cada uno los tres niveles de gobierno para hacer su trabajo. A los migrantes, que ya los dejen de explotar…

sábado, 5 de enero de 2013

¿Nueva Diplomacia?

México del Norte
Jorge Mújica Murias
jmujicam@gmail.com


Para cuando el lector lea esta columna, la Ciudad de México estará siendo sede de una reunión anual que, este año, podría significar mucho para los migrantes. Podría, digo, porque no es obligatorio sino que depende de las políticas de cada gobierno acompañado de las ganas de hacer algo.
Es la reunión anual de cónsules y embajadores mexicanos con el presidente de la República, que se supone debe definir el rumbo de la actuación de estos señores alrededor del mundo, y su trabajo en el año que se inicia.
En esta ocasión, además de iniciar el año se inicia sexenio, y eso podría hacer la reunión un poco más interesante. De nuevo, podría, porque tampoco es obligatorio que las reuniones salgan bien y sus conclusiones le favorezcan a alguien, como los migrantes por ejemplo.
Y pa’ cerrar el panorama, la reunión marca también el inicio de un sexenio con otro partido en el poder, el PRI, después de 12 años de PAN. El cambio será importante, porque muchos puestos diplomáticos tradicionalmente se han utilizado como trampolines y puestos de transición. Desde el ex gobernador perdidoso al futuro senador, pasando por el ex Alcalde que como no servía para nada más alto terminaba de cónsul, y algún ex presidente incómodo como embajador en las Islas Fiji, el PRI tenía como costumbre usar las embajadas y consulados para esperar hasta la siguiente elección.
Cuando Vicente Fox llegó al poder, se enteró que el PAN no tenía prácticamente a nadie en el Servicio Exterior, y que el cuadro diplomático era todo priísta. Hoy, a doce años de distancia, el PAN ocupa la mayoría de las plazas, y eso se requetecomprobó con el operativo para registrar votantes panistas en el extranjero, único lugar donde le fue bien a Josefina Vázquez Mota.
Los priístas no quieren que la cosa siga así, y la rebatinga por los puestos esté de a peso.

Revlon, Baygón o Ruta 100

El director de orquesta para retomar el cuerpo diplomático es José Antonio Meade Kuribreña, priísta de hueso colorado, sin ninguna experiencia en el servicio exterior y diplomático, aunque sí ha tenido experiencia internacional, dirigiendo reuniones de banqueros, del Fondo Monetario Internacional y el G20.
Es abogado y economista, y se especializa en Economía del Derecho, graduado de Yale, la UNAM y el ITAM. Fue Director General de Banca y Ahorro de Hacienda y Crédito Público y Director General de Banrural, al que “saneó” desapareciéndolo y creando la Financiera Rural, en una medida llena de irregularidades legales y financieras. Al frente de la Financiera, Meade se apuntó el “triunfo” de reducir el nivel productivo con sus préstamos, inferiores a los números que sacaba Banrural.
Su premio fue convertirse en Coordinador de Asesores de Agustín Carstens, Secretario de Hacienda y Crédito Público, y por lo tanto negociador de la famosa reforma fiscal, ésa que aumentó los impuestos a los trabajadores y le concedió subsidios a las empresas transnacionales.
Premiado de nuevo, pasó a la Subsecretaría de Ingresos de Hacienda, y defendió el menos famoso IETU, impuesto empresarial que exceptúa de pagar impuestos, entre otros, a las compañías de remesas, a menos de que “exclusivamente se dediquen a la compraventa de divisas” y obtengan de ellas “más del 90 por ciento de su ingreso”. Las tiendas Elektra, por cierto, también venden muebles…
Premiado nuevamente, Felipe Calderón lo nombró Secretario de Energía (para los que siguen diciendo que el PAN es diferente del PRI), y como responsable de Pemex firmó los primeros contratos privados para exploración y producción, denunciadas como ilegales en el Congreso Mexicano. De ahí pasó a ser Secretario de Hacienda y Crédito Público, encargado de los recortes de presupuesto de la educación y la salud, pese a que México tenía los más altos ingresos tributarios de su historia.
Peña Nieto lo responsabilizará de hacer que México luzca bien en el extranjero, y que a todo el mundo se le olvide la violencia y los miles de muertos (982 en el primer mes del “nuevo PRI”, 33 más que en noviembre).
Pero a los priístas les vale sorbete la política. El pleito real entre los que quieren hueso está en irse a la Ruta Revlon, la Ruta Baygón, o a la Ruta 100.
Así le llaman, respectivamente, a los puestos diplomáticos de Europa, especialmente Francia, Inglaterra, el Vaticano, España y Alemania, a los huesitos de América Latina y el Caribe, y finalmente a las oficinas para la expedición de pasaportes y sedes similares, conocidas como la Ruta 100.
Con Meade Kuribreña al frente, los migrantes podemos esperar… nada.

martes, 18 de diciembre de 2012

La Reforma "Compresiva"


México del Norte
Jorge Mújica Murias

La Reforma "Compresiva"

No solo por respeto al idioma (aunque algunos de mis lectores pueden pensar que mis artículos no reflejan ese sentimiento), francamente me carga ese concepto de "Reforma Comprensiva de Inmigración".
            En una burrada grande, empezando por el idioma. "Comprehensive", en inglés, debe traducirse como "integral", en español, no como "comprensivo". Cuando la gente que habla de la necesaria reforma migratoria habla, generalmente habla en inglés, porque lo hace con legisladores y políticos que se supone son los encargados de hacer la tal reforma, y ninguno de ellos habla en español. Ninguno prácticamente, es inmigrante y menos latino. A los líderes los traducen sus trabajadores, que muchas veces tampoco son inmigrantes, aunque algunos de ellos si son más o menos bilingües.
            En buen español, "comprensivo" es un adjetivo, según el diccionario, que quiere decir "Que tiene la facultad o la capacidad de comprender o entender una cosa", y se puede referir a una "persona, tendencia o actitud tolerante", como un amigo comprensivo, o también se puede referir a una "ley comprensiva". La segunda acepción del adjetivo significa algo "que está integrado de varias cosas".
            Ahí hay una bronca. Ya quisiéramos que la remotamente posible reforma migratoria fuera "comprensiva" por tolerante" y por su "capacidad de entender", pero más bien los que dicen que ya la estén negociando se refieren más bien a que será "integrada de varias cosas".
            Según dijeron los grupos reunidos en la Conferencia Nacional de Estrategia, reunida en Washington, esta debe ser "la primera prioridad (sí, así dice, en pleonasmo total), legislativa del 2013".
            De hecho, en esa reunión ya comenzaron a darse las versiones de qué tan "compresiva" que debe ser la reforma. Los granjeros pidieron que "proporcione trabajadores con la legalidad y las habilidades necesarias para las granjas y negocios de Estados Unidos"; las autoridades policiales pidieron "una política del siglo XXI que elimine el miedo de la población que le impide colaborar con nosotros y hace nuestro trabajo casi imposible"; y los políticos locales pidieron una "legislación que mantenga el balance entre el necesario ejercicio de la ley y las preocupaciones humanas y económicas" del país.

La Reforma "Civil" y "Respetuosa"

Por no quedarse atrás, los religiosos metieron la cuchara, expresando que como "la reforma migratoria es un hecho moral", "no debe basarse en las agendas políticas del  burro (símbolo Demócrata) y del elefante (símbolo Republicano), sino en la agenda de los borregos".
            A la mejor la traducción es mala (de nuevo), y parece referirse a las necesidades del "rebaño" en términos religiosos, no de "la borregada", en términos políticos mexicanos.
            Pero a la mejor si. Por lo menos los senadores Republicanos Kay Bailey Hutchinson y Jon Kyl, de Texas y Arizona, presentaron ya la ACHIEVE Act, como un primer paso hacia la reforma. Y como sería de esperarse, es una chorrada.
            La ACHIEVE es una propuesta de legalizar jóvenes que cumplan "ciertos requisitos", como hablar inglés y tener un mínimo de habilidades especiales, y es básicamente lo mismo que la "acción diferida" que concedió Barack Obama hace tres meses, es decir, una visa temporal para no ser deportado, pero sin chance de legalizarse completamente. Por el contrario, refuerza las medidas contra quienes no "califiquen" bajo esas condiciones, y prácticamente tiende a extender a nivel nacional algunas de las disposiciones de la ley anti inmigrante de Arizona La mínima crítica a ACHIEVE es que no es "comprensiva", porque ni "entiende la cosa" ni es "bondadosa".
            Y por ahí va la bronca. La eventual reforma, las partes que la compongan, dependerán en mucho de lo que se pelee porque tenga. La mayoría de organizaciones y activistas coinciden en puntos mínimos, empezando porque sea para todos los indocumentados, no solo para los de tal a tal edad o los que llegaron hace cuánto tiempo, sino todos; debe legalizarlos completamente, dándoles la categoría de residentes permanentes legales, y mantener la opción actual de convertirse algún día en ciudadano estadounidense si quiere.
            Y en pedir está el chiste. Pero por lo menos una coalición, supuestamente compuesta de más de 300 organizaciones, llamada el "Grupo de Trabajo sobre Derechos" (Rights Working Group), está pidiendo que el gobierno "ejercite la Ley protegiendo los derechos humanos y civiles", redadas en el trabajo que "mejoren en vez de deteriorar las condiciones de trabajo y los salarios", y "detenciones con respeto a los derechos civiles".
            Si seguimos por esa vía, vamos a terminar por pedir bardas fronterizas menos altas, y que todos los agentes de La Migra sean bilingües.
            Comprensiva o integral, la reforma no debe terminar en eso…

lunes, 12 de noviembre de 2012

¿De veras nos la debe?


México del Norte
Jorge Mújica Murias
mexicodelnorte@yahoo.com.mx

¿De veras nos la debe?

Prácticamente cualquier artículo escrito después de las elecciones relacionado con la comunidad inmigrante insiste en que Barack Obama, reelecto presidente de Estados Unidos, “nos la debe”.
            “Un diez por ciento de los votantes son latinos, un uno por ciento más que en 2008 y s por ciento más que en 2004”, y “un 71 por ciento de los latinos votaron por Obama”, dicen estos comentarios. En Nevada, Colorado y Nuevo México, los latinos le proporcionaron el triunfo a Obama”, dice Matt Barreto, dirigente de Decisiones Latinas, una organización de investigación, “y en unión con los afro-americanos, le dieron el triunfo en Florida”.
            Es interesante. Obama se llevó, efectivamente, el 71 por ciento del voto latino, comparado con un 67 por ciento en 2008, y un ridículo 53 por ciento de apoyo al candidato Demócrata John Kerry contra George Bush en 2004. Pero no es cierto que haya ganado por el voto latino.
            Como el lector recordará, el voto popular no elige al Presidente de Estados Unidos, sino el voto del Colegio Electoral. Y Obama le dio una patiza a Mitt Romney en votos electorales, 332 contra 206. Los únicos estados donde el voto latino, asumiendo que se votara en bloque, le dieron el triunfo a Obama, fueron Nuevo México, Nevada, California, Florida, y Colorado. Aún si quitamos todos los estados donde hay más votantes latinos que la diferencia necesaria para ganar, Barack Obama hubiera ganado más Votos Electorales que Romney. En Virginia, Iowa, Wisconsin, Carolina del Norte y otros estados clave, no hay suficientes latinos (y para el caso tampoco afro americanos), como para hacer una diferencia. Hay más mujeres, veteranos de guerra, jóvenes entre 18 y 29 años, y cualquiera de esas categorías si hubiera hecho la diferencia.
            No “nos la debe”, por más cuentas alegres que se quieran hacer. Los latinos votaron pero no decidieron la elección.

Nos La Tiene Que Pagar

Pero aunque no nos la deba, nos la tiene que pagar.
            Afortunadamente, la impresión de que si “elegimos a Obama” ha servido para reanimar el tema de la reforma migratoria, empezando por los Republicanos. Es obvio que perdieron el voto latino, y algunas encuestas de salida indican que dos terceras partes de los votantes de todo tipo apoyan una reforma migratoria, en vez de las políticas de “deportarlos a todos” o de hacerles la vida de cuadritos para que se “autodeporten”.
            Los senadores Lindsey Graham y Chuck Schumer, Republicano y Demócrata, ya comenzaron a trabajar el tema, aunque no dan detalles precisos de cómo hacerlo. Repiten la vieja cantaleta de “asegurar la frontera” y “ejercer las leyes”, pero mencionan también por ahí el famoso “camino a la ciudadanía”. Dice Graham que hay que ser “firmes y justos”, que “los inmigrantes tienen que ponerse a mano con el gobierno (como si les debiéramos algo), pagar impuestos, hablar inglés y ponerse al final de la cola” para poder hacerse ciudadanos. Schumer hace eco del Republicano, diciendo que “habrá camino a la ciudadanía pero no amnistía”, e incluye, después de hacer la cola, que “hay que tener un trabajo y no se pueden cometer crímenes”.
            Sin detalles tampoco, el líder republicano en la Casa de Representantes, John Boehner, dice que está bien hablar de reforma migratoria, pero que “Obama debe dirigir el esfuerzo”, y señala que “no se trata de una ley de 3 mil páginas, sino de ir paso por paso, asegurar la frontera, ejercer las leyes y arreglar un sistema de inmigración que no funciona”.
            Hasta el Vicepresidente Joe Biden, silencioso la mayoría del tiempo, se lanzó al ruedo diciendo que se siente “muy optimista” sobre las posibilidades de una reforma migratoria, porque “la elección fue un despertar muy rudo para los Republicanos”, y “con unos cuantos votos de su parte podemos aprobarla”.
            Y parece que a nadie se le escapa la cuenta económica. Legalizar a los inmigrantes sin documentos, basados en la experiencia de la llamada “Amnistía de 1985”, según cuentas del Centro por el Progreso Americano, le inyectaría 150 mil millones de dólares a la economía en diez años, porque le permitiría a los trabajadores negociar mejores salarios,  y ese dinero se gastaría en la economía local, en los pequeños negocios de los que depende la economía nacional en muy alta proporción.
            Como quien dice, sea porque les espantaron las cuentas electorales, o porque entienden la necesidad de trabajadores regulares, los políticos están dispuestos a legalizar a los inmigrantes sin documentos. Hay que tomarles la palabra, porque números y política aparte, de que “nos la deben, nos la deben”, y nos la tienen que pagar…


viernes, 2 de noviembre de 2012

Indocumentados de Origen


México del Norte
Jorge Mújica Murias

Indocumentados Apoyados

Unos 50 millones de personas en el mundo, según la Unicef, Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, son “despapelados de origen”; es decir, no tienen  documentos de identidad. Esto significa, en esta modernísima sociedad, que no son “personas” desde el punto de vista de las leyes, y que obviamente no son “ciudadanos”, por aquello de que cualquier cosa que se trate de hacer en la vida requiere de algún tipo de identificación.
            “No puedes entrar a la escuela, sacar credencial de elector, tener servicios de salud o recibir beneficios públicos”, dice Oscar Ortiz, director general en México de la organización internacional Be Foundation, según reporta el diario La Jornada. En pocas palabras “No tienes derecho a tener derechos”, aunque la Convención Internacional de los Derechos del Niño establece como primer derecho el tener nombre y nacionalidad.
            Un montón de esas personas, como sabe el lector, son mexicanos que viven en Estados Unidos. Jóvenes o viejos, hombres y mujeres, cuya mejor identificación es la identificación de la fábrica que los explota, y que no les sirve más que para cambiar un cheque de salarios a cambio de una fuerte comisión.
            Por eso es loable una petición que hizo el Senado de la República la semana pasada, de que se apoye a los jóvenes mexicanos radicados en Estados Unidos y que no tienen documentos, para que puedan beneficiarse del llamado DACA, el Programa de Acción (Deportación) Diferida, que le daría permisos de trabajo por dos años a algunos indocumentados.
            Pide el Senado a la Secretaría de Relaciones Exteriores y al Ejecutivo que “realice las gestiones pertinentes para exentarlos del pago de la matrícula consular y del desembolso de 465 dólares por concepto de solicitud de dicho programa”. No estaría mal, aunque saldría caro. Si la teoría es cierta, tal vez un millón de mexicanos despapelados en Estados Unidos no tendrían que pagar los 29 millones de dólares de Matrículas (de a 29 dólares por piocha), ni 465 millones de dólares de trámites.
            Ahí va a torcer la puerca el rabo, porque no creo que Relaciones Exteriores suelte 6 mil millones de pesos para los expatriados.

Indocumentados de Origen

Para mí que saldría más barato tratar el problema (al menos para el futuro), desde su origen, en México.
            Resulta que la despapelada comienza allá. Según el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, unos 12 millones de mexicanos “no existen”, porque no tienen acta de nacimiento.
            Otro documento, del Banco Interamericano de Desarrollo, pone la cifra en 14.2 por ciento de la población menor de cinco años, es decir, unos 600 mil niños al año que son registrados ante el gobierno.
            “Sin registro”, dice Ortiz, “esta población es presa fácil del crimen organizado, víctimas de múltiples delitos y también ejecutores de los mismos, pues si no tienen personalidad jurídica no pueden ser ligados con nadie, ni defendidos, y por eso al morir muchos de ellos terminan en la fosa común”. Obviamente además, no están calculados en la población y eso lleva a menores presupuestos de servicios públicos.
            El registro es particularmente difícil en las zonas más pobres, con el agregado de que si no se registra al niño antes de los 6 meses de nacido, los papás tienen que caerse con multas entre 300 y 800 pesos, y registrar un adulto implica pagar abogado para sacar una “constancia de inexistencia de registro”. “¡Es casi como obtener un doctorado!”, señala Ortiz. “En broma, se dice que al no existir no se puede uno morir, pero en serio, no se puede tener una muerte digna ni heredar. Son personas invisibles, no-personas, y su estatus jurídico es inferior al de un animal o un objeto. Los celulares, los carros y hasta el ganado están registrados, pero una persona sin acta de nacimiento está por debajo de ese nivel”.
            Habría que recomendarle a los Senadores que en vez de andar haciendo “peticiones” a Relaciones Exteriores y al Ejecutivo, se pongan las pilas y cambien las leyes que impiden a la gente registrarse en México, y de hecho también en el exterior, porque sacar una Matrícula Consular o un Pasaporte mexicano en un consulado es como otro doctorado más.
            Saldría más barato y remediaría buena parte de los problemas que enfrenta nuestra población de este lado por la falta de papeles, no solamente los gringos, sino los mexicanos…