martes, 18 de diciembre de 2012

La Reforma "Compresiva"


México del Norte
Jorge Mújica Murias

La Reforma "Compresiva"

No solo por respeto al idioma (aunque algunos de mis lectores pueden pensar que mis artículos no reflejan ese sentimiento), francamente me carga ese concepto de "Reforma Comprensiva de Inmigración".
            En una burrada grande, empezando por el idioma. "Comprehensive", en inglés, debe traducirse como "integral", en español, no como "comprensivo". Cuando la gente que habla de la necesaria reforma migratoria habla, generalmente habla en inglés, porque lo hace con legisladores y políticos que se supone son los encargados de hacer la tal reforma, y ninguno de ellos habla en español. Ninguno prácticamente, es inmigrante y menos latino. A los líderes los traducen sus trabajadores, que muchas veces tampoco son inmigrantes, aunque algunos de ellos si son más o menos bilingües.
            En buen español, "comprensivo" es un adjetivo, según el diccionario, que quiere decir "Que tiene la facultad o la capacidad de comprender o entender una cosa", y se puede referir a una "persona, tendencia o actitud tolerante", como un amigo comprensivo, o también se puede referir a una "ley comprensiva". La segunda acepción del adjetivo significa algo "que está integrado de varias cosas".
            Ahí hay una bronca. Ya quisiéramos que la remotamente posible reforma migratoria fuera "comprensiva" por tolerante" y por su "capacidad de entender", pero más bien los que dicen que ya la estén negociando se refieren más bien a que será "integrada de varias cosas".
            Según dijeron los grupos reunidos en la Conferencia Nacional de Estrategia, reunida en Washington, esta debe ser "la primera prioridad (sí, así dice, en pleonasmo total), legislativa del 2013".
            De hecho, en esa reunión ya comenzaron a darse las versiones de qué tan "compresiva" que debe ser la reforma. Los granjeros pidieron que "proporcione trabajadores con la legalidad y las habilidades necesarias para las granjas y negocios de Estados Unidos"; las autoridades policiales pidieron "una política del siglo XXI que elimine el miedo de la población que le impide colaborar con nosotros y hace nuestro trabajo casi imposible"; y los políticos locales pidieron una "legislación que mantenga el balance entre el necesario ejercicio de la ley y las preocupaciones humanas y económicas" del país.

La Reforma "Civil" y "Respetuosa"

Por no quedarse atrás, los religiosos metieron la cuchara, expresando que como "la reforma migratoria es un hecho moral", "no debe basarse en las agendas políticas del  burro (símbolo Demócrata) y del elefante (símbolo Republicano), sino en la agenda de los borregos".
            A la mejor la traducción es mala (de nuevo), y parece referirse a las necesidades del "rebaño" en términos religiosos, no de "la borregada", en términos políticos mexicanos.
            Pero a la mejor si. Por lo menos los senadores Republicanos Kay Bailey Hutchinson y Jon Kyl, de Texas y Arizona, presentaron ya la ACHIEVE Act, como un primer paso hacia la reforma. Y como sería de esperarse, es una chorrada.
            La ACHIEVE es una propuesta de legalizar jóvenes que cumplan "ciertos requisitos", como hablar inglés y tener un mínimo de habilidades especiales, y es básicamente lo mismo que la "acción diferida" que concedió Barack Obama hace tres meses, es decir, una visa temporal para no ser deportado, pero sin chance de legalizarse completamente. Por el contrario, refuerza las medidas contra quienes no "califiquen" bajo esas condiciones, y prácticamente tiende a extender a nivel nacional algunas de las disposiciones de la ley anti inmigrante de Arizona La mínima crítica a ACHIEVE es que no es "comprensiva", porque ni "entiende la cosa" ni es "bondadosa".
            Y por ahí va la bronca. La eventual reforma, las partes que la compongan, dependerán en mucho de lo que se pelee porque tenga. La mayoría de organizaciones y activistas coinciden en puntos mínimos, empezando porque sea para todos los indocumentados, no solo para los de tal a tal edad o los que llegaron hace cuánto tiempo, sino todos; debe legalizarlos completamente, dándoles la categoría de residentes permanentes legales, y mantener la opción actual de convertirse algún día en ciudadano estadounidense si quiere.
            Y en pedir está el chiste. Pero por lo menos una coalición, supuestamente compuesta de más de 300 organizaciones, llamada el "Grupo de Trabajo sobre Derechos" (Rights Working Group), está pidiendo que el gobierno "ejercite la Ley protegiendo los derechos humanos y civiles", redadas en el trabajo que "mejoren en vez de deteriorar las condiciones de trabajo y los salarios", y "detenciones con respeto a los derechos civiles".
            Si seguimos por esa vía, vamos a terminar por pedir bardas fronterizas menos altas, y que todos los agentes de La Migra sean bilingües.
            Comprensiva o integral, la reforma no debe terminar en eso…

lunes, 12 de noviembre de 2012

¿De veras nos la debe?


México del Norte
Jorge Mújica Murias
mexicodelnorte@yahoo.com.mx

¿De veras nos la debe?

Prácticamente cualquier artículo escrito después de las elecciones relacionado con la comunidad inmigrante insiste en que Barack Obama, reelecto presidente de Estados Unidos, “nos la debe”.
            “Un diez por ciento de los votantes son latinos, un uno por ciento más que en 2008 y s por ciento más que en 2004”, y “un 71 por ciento de los latinos votaron por Obama”, dicen estos comentarios. En Nevada, Colorado y Nuevo México, los latinos le proporcionaron el triunfo a Obama”, dice Matt Barreto, dirigente de Decisiones Latinas, una organización de investigación, “y en unión con los afro-americanos, le dieron el triunfo en Florida”.
            Es interesante. Obama se llevó, efectivamente, el 71 por ciento del voto latino, comparado con un 67 por ciento en 2008, y un ridículo 53 por ciento de apoyo al candidato Demócrata John Kerry contra George Bush en 2004. Pero no es cierto que haya ganado por el voto latino.
            Como el lector recordará, el voto popular no elige al Presidente de Estados Unidos, sino el voto del Colegio Electoral. Y Obama le dio una patiza a Mitt Romney en votos electorales, 332 contra 206. Los únicos estados donde el voto latino, asumiendo que se votara en bloque, le dieron el triunfo a Obama, fueron Nuevo México, Nevada, California, Florida, y Colorado. Aún si quitamos todos los estados donde hay más votantes latinos que la diferencia necesaria para ganar, Barack Obama hubiera ganado más Votos Electorales que Romney. En Virginia, Iowa, Wisconsin, Carolina del Norte y otros estados clave, no hay suficientes latinos (y para el caso tampoco afro americanos), como para hacer una diferencia. Hay más mujeres, veteranos de guerra, jóvenes entre 18 y 29 años, y cualquiera de esas categorías si hubiera hecho la diferencia.
            No “nos la debe”, por más cuentas alegres que se quieran hacer. Los latinos votaron pero no decidieron la elección.

Nos La Tiene Que Pagar

Pero aunque no nos la deba, nos la tiene que pagar.
            Afortunadamente, la impresión de que si “elegimos a Obama” ha servido para reanimar el tema de la reforma migratoria, empezando por los Republicanos. Es obvio que perdieron el voto latino, y algunas encuestas de salida indican que dos terceras partes de los votantes de todo tipo apoyan una reforma migratoria, en vez de las políticas de “deportarlos a todos” o de hacerles la vida de cuadritos para que se “autodeporten”.
            Los senadores Lindsey Graham y Chuck Schumer, Republicano y Demócrata, ya comenzaron a trabajar el tema, aunque no dan detalles precisos de cómo hacerlo. Repiten la vieja cantaleta de “asegurar la frontera” y “ejercer las leyes”, pero mencionan también por ahí el famoso “camino a la ciudadanía”. Dice Graham que hay que ser “firmes y justos”, que “los inmigrantes tienen que ponerse a mano con el gobierno (como si les debiéramos algo), pagar impuestos, hablar inglés y ponerse al final de la cola” para poder hacerse ciudadanos. Schumer hace eco del Republicano, diciendo que “habrá camino a la ciudadanía pero no amnistía”, e incluye, después de hacer la cola, que “hay que tener un trabajo y no se pueden cometer crímenes”.
            Sin detalles tampoco, el líder republicano en la Casa de Representantes, John Boehner, dice que está bien hablar de reforma migratoria, pero que “Obama debe dirigir el esfuerzo”, y señala que “no se trata de una ley de 3 mil páginas, sino de ir paso por paso, asegurar la frontera, ejercer las leyes y arreglar un sistema de inmigración que no funciona”.
            Hasta el Vicepresidente Joe Biden, silencioso la mayoría del tiempo, se lanzó al ruedo diciendo que se siente “muy optimista” sobre las posibilidades de una reforma migratoria, porque “la elección fue un despertar muy rudo para los Republicanos”, y “con unos cuantos votos de su parte podemos aprobarla”.
            Y parece que a nadie se le escapa la cuenta económica. Legalizar a los inmigrantes sin documentos, basados en la experiencia de la llamada “Amnistía de 1985”, según cuentas del Centro por el Progreso Americano, le inyectaría 150 mil millones de dólares a la economía en diez años, porque le permitiría a los trabajadores negociar mejores salarios,  y ese dinero se gastaría en la economía local, en los pequeños negocios de los que depende la economía nacional en muy alta proporción.
            Como quien dice, sea porque les espantaron las cuentas electorales, o porque entienden la necesidad de trabajadores regulares, los políticos están dispuestos a legalizar a los inmigrantes sin documentos. Hay que tomarles la palabra, porque números y política aparte, de que “nos la deben, nos la deben”, y nos la tienen que pagar…


viernes, 2 de noviembre de 2012

Indocumentados de Origen


México del Norte
Jorge Mújica Murias

Indocumentados Apoyados

Unos 50 millones de personas en el mundo, según la Unicef, Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, son “despapelados de origen”; es decir, no tienen  documentos de identidad. Esto significa, en esta modernísima sociedad, que no son “personas” desde el punto de vista de las leyes, y que obviamente no son “ciudadanos”, por aquello de que cualquier cosa que se trate de hacer en la vida requiere de algún tipo de identificación.
            “No puedes entrar a la escuela, sacar credencial de elector, tener servicios de salud o recibir beneficios públicos”, dice Oscar Ortiz, director general en México de la organización internacional Be Foundation, según reporta el diario La Jornada. En pocas palabras “No tienes derecho a tener derechos”, aunque la Convención Internacional de los Derechos del Niño establece como primer derecho el tener nombre y nacionalidad.
            Un montón de esas personas, como sabe el lector, son mexicanos que viven en Estados Unidos. Jóvenes o viejos, hombres y mujeres, cuya mejor identificación es la identificación de la fábrica que los explota, y que no les sirve más que para cambiar un cheque de salarios a cambio de una fuerte comisión.
            Por eso es loable una petición que hizo el Senado de la República la semana pasada, de que se apoye a los jóvenes mexicanos radicados en Estados Unidos y que no tienen documentos, para que puedan beneficiarse del llamado DACA, el Programa de Acción (Deportación) Diferida, que le daría permisos de trabajo por dos años a algunos indocumentados.
            Pide el Senado a la Secretaría de Relaciones Exteriores y al Ejecutivo que “realice las gestiones pertinentes para exentarlos del pago de la matrícula consular y del desembolso de 465 dólares por concepto de solicitud de dicho programa”. No estaría mal, aunque saldría caro. Si la teoría es cierta, tal vez un millón de mexicanos despapelados en Estados Unidos no tendrían que pagar los 29 millones de dólares de Matrículas (de a 29 dólares por piocha), ni 465 millones de dólares de trámites.
            Ahí va a torcer la puerca el rabo, porque no creo que Relaciones Exteriores suelte 6 mil millones de pesos para los expatriados.

Indocumentados de Origen

Para mí que saldría más barato tratar el problema (al menos para el futuro), desde su origen, en México.
            Resulta que la despapelada comienza allá. Según el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, unos 12 millones de mexicanos “no existen”, porque no tienen acta de nacimiento.
            Otro documento, del Banco Interamericano de Desarrollo, pone la cifra en 14.2 por ciento de la población menor de cinco años, es decir, unos 600 mil niños al año que son registrados ante el gobierno.
            “Sin registro”, dice Ortiz, “esta población es presa fácil del crimen organizado, víctimas de múltiples delitos y también ejecutores de los mismos, pues si no tienen personalidad jurídica no pueden ser ligados con nadie, ni defendidos, y por eso al morir muchos de ellos terminan en la fosa común”. Obviamente además, no están calculados en la población y eso lleva a menores presupuestos de servicios públicos.
            El registro es particularmente difícil en las zonas más pobres, con el agregado de que si no se registra al niño antes de los 6 meses de nacido, los papás tienen que caerse con multas entre 300 y 800 pesos, y registrar un adulto implica pagar abogado para sacar una “constancia de inexistencia de registro”. “¡Es casi como obtener un doctorado!”, señala Ortiz. “En broma, se dice que al no existir no se puede uno morir, pero en serio, no se puede tener una muerte digna ni heredar. Son personas invisibles, no-personas, y su estatus jurídico es inferior al de un animal o un objeto. Los celulares, los carros y hasta el ganado están registrados, pero una persona sin acta de nacimiento está por debajo de ese nivel”.
            Habría que recomendarle a los Senadores que en vez de andar haciendo “peticiones” a Relaciones Exteriores y al Ejecutivo, se pongan las pilas y cambien las leyes que impiden a la gente registrarse en México, y de hecho también en el exterior, porque sacar una Matrícula Consular o un Pasaporte mexicano en un consulado es como otro doctorado más.
            Saldría más barato y remediaría buena parte de los problemas que enfrenta nuestra población de este lado por la falta de papeles, no solamente los gringos, sino los mexicanos…

jueves, 25 de octubre de 2012

Solas y Abandonadas


México del Norte
Jorge Mujica


¡Tenia que ser! De todas las comisiones del nuevo Senado mexicano, una fue rotundamente despreciada por los legisladores. Como si el tema no tuviera chiste ni importancia, la Comisión de Migración tenía una sola integrante, su presidenta, mejor conocida por su velocidad que por su relación con el tema.
            Es Ana Gabriela Guevara, la famosa corredora mexicana caída de la gracia de las autoridades por su innegable rebeldía. Elegida senadora por el Partido del Trabajo, Ana sufrió su primera derrota legislativa cuando la rechazaron para presidir la Comisión de Deportes, asignada a un mandilón del Verde Ecologista, y como premio de consolación le dieron la recién creada de Asuntos Migratorios.
La segunda derrota fue tratar de instalar la Comisión y enterarse de que estaba más sola que Blanca Nieves cuando los enanitos se iban a trabajar. De todas formas instaló la Comisión, solita. En representación de los que debían integrarla pero no han sido nombrados, porque los senadores insisten en formar parte de otras comisiones en la cámara alta, estuvieron por el PAN el chicano senador por Baja California, Ernesto Ruffo Appel, nacido en San Diego, la senadora del PRI por Nuevo León, Marcela Guerra Castillo, y el priísta Eviel Pérez Magaña, acusado de fraude y desvío de recursos en Oaxaca.
            Capaz le hubiera valido más quedarse sola que andar en tales compañías, pero el caso es que la Comisión de Asuntos Migratorios ya existe.
            La otra solitaria, aunque de otro modo, es la diputada del PRD, Amalia García Medina, exgobernadora de Zacatecas y ahora de vuelta en funciones legislativas.
            Amalia no está tan sola como Guevara, porque en la Cámara de Diputados hay tanto chango ahí si alcanza para cada mecate, pero tampoco tiene la mejor compañía. De sus 20 integrantes, 14 son priístas, panistas y del Partido Verde Ecologista. Le tocará remar contra los que cometieron el último fraude electoral y sus comparsas. Por lo menos, Amalia tiene experiencia en el campo de la migración, con parte de su familia y la mitad de los paisanos de su estado viviendo fuera del país.

Contra la corriente

Entre las dos, a las izquierdistas les tocará frenar la agenda anti imigrante priísta y panista.
            Y no es poca tarea. Para comenzar, deberán frenar la propuesta de Peña Nieto de crear una Patrulla Fronteriza estilo gringo pero en México, no para parar a los gringos que quieran pasar de norte a sur, sino a los centroamericanos que cada año entran al país no con ganas de quedarse sino con ganas de salir pero por el otro lado, hacia Estados Unidos.
            Para seguir, el PAN quiere empeorar, si esto es posible, la nueva Ley Mexicana de Migración aplicando, a su manera, su pésimo reglamento. Para muestra va un botón: La Secretaría de Gobernación pretende no darle visa a quienes transitan por territorio nacional rumbo a Estados Unidos, en contradicción con el texto de la Ley, que crea la figura de “extranjero en tránsito” y lo autoriza a quedarse hasta por 180 días. La idea era “legalizar” por medio año a los migrantes, para hacerlos menos vulnerables a la extorsión por parte de autoridades que, si los detectan, los “custodian” (mal sinónimo de “arrestar”), y luego los deportan.
            Según Gobernación, la visa “sólo se otorgará a quienes tengan solvencia económica suficiente para cubrir sus gastos de alojamiento y alimentación durante su estancia en territorio nacional”. La interpretación de los panistas de Gobernación es que “en ninguno de los artículos de la Ley de Migración se señala que los indocumentados que transiten por territorio nacional rumbo a Estados Unidos pueden ser beneficiarios de la visa por razones humanitarias”.
            Ante su soledad, Guevara ya está llamando a “instituciones, organizaciones no gubernamentales, migrantes, sociedad civil, universidades y los tres niveles de gobierno”, a foros para recibir análisis y propuestas sobre los asuntos migratorios. Los migrantes ya le agarraron la palabra, y pidieron en una carta con más de 300 firmas, que se integre por lo menos un migrante a su equipo de trabajo de manera permanente, para dar una opinión autorizada y con conocimiento al discutirse el tema.
            Guevara no inicia mal. Su falta de conocimiento específico del tema se compensa con una excelente postura política: “El Estado ha manifestado su debilidad y ha apostado a tratar de hacer de este tema una política de control social antes de ensayar políticas públicas que le resten poder de decisión”, dijo al instalar su solitaria Comisión, y lamentó que no se pueda “declarar a la migración como una zona de desastre, porque estaríamos obligados a hacerla, pues en ella confluyen la ausencia de respeto a los derechos humanos y existe una discriminación sistematizada”.

jueves, 11 de octubre de 2012

La Nueva Meximigra


México del Norte
Jorge Mújica Murias
mexicodelnorte@yahoo.com.mx


“En el tema fronterizo tenemos que velar por tener una membrana inteligente, que detenga lo malo y deje pasar lo bueno, incluido las personas, tenemos que tener un cuidado puntual de los derechos, un gobierno humano para tener un tratamiento de las fronteras, vamos a reforzar las políticas de la integración e internación de los extranjeros”.
            Las anteriores no son palabras de Mitt Romney o alguno de sus asesores Republicanos anti-inmigrantes, aunque suenen por ese lado. “Detener lo malo y dejar pasar lo bueno, incluyendo las personas”, me suena a discurso propio de alguna autoridad de Arizona.
            Pero la declaración no se produjo de este lado, sino en México. Las pronunció el
Ex Coordinador de Asuntos Internacionales del Estado de México, Asesor Económico del mismo Estado, fundador y Presidente del Grupo Draconis (no los entrenadores del Pókemon, sino una “empresa consultora en transferencia internacional de tecnología industrial”), con títulos profesionales del ITESM, las Universidades de Cambridge y Tulane, y un post-doctorado del Instituto Universitario Europeo de Florencia, Italia. En estos días, se desempeña como coordinador de temas migratorios en el gabinete de transición de Peña Nieto.
            Su nombre es Arnulfo Valdivia Machuca, y quiere crear una nueva Patrulla Fronteriza “inteligente” del lado mexicano. Eso suena a contradicción, porque el concepto de impedir o dificultar el paso de los trabajadores hacia sus centros de trabajos no tiene nada de “inteligente”, ni desde el punto de vista económico ni el humano, pero en fin.
            Según Valdivia, “los esfuerzos sobre migración van encaminado a la creación de una frontera que funcione como ‘membrana inteligente’, una especie de filtro fronterizo que logre discernir las posibilidades de tránsito que tienen quienes arriban a México, es decir, que pueda crear los filtros necesarios para que quienes cruzan por la frontera sur no se queden varados en su intento por cruzar a Estados Unidos”.
            Explicando al post-doctor, diremos que se trataría de dejar pasar por la frontera sur solamente a quienes garanticen que pueden pasar por la frontera norte.

Eliminar a los Pobres

Los planes del nuevo Juan Hernández, aquél güerito texano de sangre azul designado por Vicente Fox para tratar los asuntos migratorios desde la presidencia, se basan en cuatro puntos: 1- “Crear una política de Estado en la que participen todas las dependencias”; 2-  tener “Una frontera más respetuosa de los derechos humanos y con miras a atender la seguridad no sólo nacional, sino regional”; 3- “Modificar las especificaciones legales para el cruce de personas”, y 4- “Modernizar y crear nuevos filtros para tratar el flujo de personas por el territorio nacional, con el fin de disminuir el número de indocumentados que se concentran en la frontera norte sin posibilidades de cruzarla, formando cinturones de pobreza”.
            La primera suena hasta loable de alguna manera, y la han demandado los migrantes, La política migratoria mexicana, pese a ser el país con más migrantes en el mundo, sigue repartida entre 8 o 10 dependencias del gobierno federal, y es hora de crear una Secretaría de Migración. La segunda suena sospechosa. “Seguridad regional” es una frase favorita de los gringos casa vez que se meten en América Latina en vez de atender a las raíces de sus problemas en casa, como el consumo de drogas que fomenta la existencia del narco.
La tercera suena de plano rara. Hace apenas dos semanas Felipe Calderón por fin emitió el Reglamento de la Ley Mexicana de Migración, y eso de “Modificar las especificaciones legales para el cruce de personas” suena como a empeorarla un poco más. Y la cuarta suena exactamente como a Arizona. En vez de procurar una política de libre tránsito, se trataría de hacerle el trabajo sucio a la Migra gringa desde la frontera sur, evitando que los centro y sudamericanos lleguen a Estados Unidos por la vía de no dejarlos siquiera entrar a México.
En resumen, Valdivia dice que “Tener una frontera con cuidado de los derechos humanos no forzosamente implica que se deje pasar a todos, sino que se permita el tránsito a quien no se le tendrá en condiciones de peligro en la frontera norte”. O sea que en aras de la “seguridad” de los migrantes, mejor no los dejamos pasar y ya.
Curiosamente, según las autoridades migratorias, al año cruzan cerca de 400 mil personas por la frontera sur sin documentos, de los cuales 80 mil son deportados y 70 mil logran llegar a Estados Unidos, más o menos uno de cada cinco. Los 250 mil que se quedan equivalen, casi exactamente, a los mexicanos que pasan para “el norte” cada año.
Una política poblacional coherente estaría feliz con ese balance y debía concentrarse en las condiciones de vida y empleo de quienes residan en México, mexicanos o no. Pero la política de Peña Nieto parece encaminada no a eliminar la pobreza, sino a los pobres.

miércoles, 3 de octubre de 2012

Ganador y Perdedor


México del Norte
Jorge Mújica Murias
mexicodelnorte@yahoo.com.mx

Ganador y Perdedor

Que si ganó Romney, que si ganó Obama, que uno no manejó bien los temas y que el otro confundió al oponente apoderándose de su plataforma para confundirlo. Que qué lata, más bien, la importancia que se le otorga al primer debate entre los candidatos a la presidencia de los Estados Unidos.
            No me extraña, la verdad, porque Estados Unidos vive en una ilusión creada por los medios de comunicación, por Holywood, y hasta que la gente no ve a los personajes en cuestión en televisión, en vivo y en directo, piensa que no existen, que son meros actores de telenovela que cuando acaba el programa se quitan el maquillaje y se van a la casa, como personajes de un libro que suspenden su existencia la cerrar el libro y ahí se quedan hasta que uno lo vuelve a abrir.
            “Según la encuesta rápida de CNN entre 430 votantes, el tantos por ciento dijo que ganó uno mientras el otro tantos por ciento dice que no va a votar por ninguno de los dos”. Así nos bombardearon las noticias al terminar el primero de tres, como si fueran caídas de lucha libre, debates de los candidatos presidenciales.
            Y si fuera lucha libre, digo yo, los debates definirían el resultado, pero todo es Holywood. Las elecciones ya comenzaron, de hecho, en algunos estados, en esta nueva modalidad en que no hay un día para ir a votar sino un mes o más, como en Ohio, donde las elecciones comenzaron el primero de octubre. Por correo o en casillas especiales, miles de votantes ya emitieron su voto, ya resolvieron la encuesta por anticipado, y si vieron el debate sería porque no había nada mejor en la televisión ese día y a esa hora.
            Otros tal vez le hicieron caso a la recomendación de un político local que los animaba a votar por anticipado diciendo que “es la mejor forma de librarse de nosotros. Ya no van a recibir propaganda por correo, llamadas automatizadas por teléfono ni gente tocándoles a la puerta el 6 de noviembre para recordarles que vayan a votar”.
             
Perdedores Todos

Me dan risa. Me recuerdan a quien decía que un debate entre candidatos a la presidencia es como poner a debatir a los tres cuates que ofrecen servicio como jardineros, a ver quien dice que sabe podar mejor los rosales y podar el pasto.
            Y me dan lástima los votantes gringos, porque además ni siquiera eligen al presidente y ni siquiera lo saben, o no se acuerdan.
            Desde 1787, al presidente de Estados Unidos se le considera algo así como el director ejecutivo de una federación de estados independientes. El único “poder” elegido por el pueblo, por los votantes del país, es el Congreso, al que se elige de manera directa. Pero al presidente lo elige el Colegio Electoral, un grupo de 538 personas (el mismo número de congresistas y senadores) repartidas entre los estados de acuerdo con su número de habitantes.
            Al “votar por presidente”, en realidad se vota por los llamados Electores en cada estado, quienes a su vez votan por el presidente y el vicepresidente, pero no en los porcentajes en que los votantes lo hicieron, sino en su afiliación partidaria. Es decir, que aunque en Illinois Obama saque el 60 por ciento del voto y Romney el 40, los 20 Electores de Illinois votarán por Obama. En otras palabras, la mayoría gana todo, el 100 por ciento.
            Por eso sucedió en el año 2000, por ejemplo, que Al Gore “ganó” las elecciones populares, los votos del pueblo, con un 48.38 por ciento, contra George W. Bush con un 47.87 por ciento, pero “perdió” el voto Electoral, por 271 contra 266. Aunque tuvo medio millón de votos populares más que Bush, perdió los votos Electorales de estados importantes como Texas, Florida y Carolina.
Y hasta ahorita, debate o no debate, ganador de las cámaras o los micrófonos o no, las encuestas serias dicen que Barack Obama cuenta con la lindeza de 269 votos Electorales, y Romney con 181. Quedan 88 votos Electorales en juego, en los estados que un día votan Demócrata y al otro Republicano.
            Por eso los debates me dan risa y lástima. Son un show y el público todavía se lo cree.
            Para mí, lo único interesante del debate es si vamos a tener que lidiar en el movimiento migratorio con un enemigo conocido, o un enemigo por conocer.

miércoles, 29 de agosto de 2012

De Leyes y de Inmigrantes


México del Norte
Jorge Mújica Murias

Conforme avanza el proceso electoral en Estados Unidos, avanzan también las definiciones sobre la inmigración en el país. Esta semana, durante la Convención Nacional Republicana, se oyeron algunas frases sobre el tema, la mayoría simplemente rolleras que no pasarán a la historia, y una, una sola, que me llamó la atención.
            Abrió el fuego Rick Santorum, ex Senador de Pennsylvania, recordando que es nieto de un “inmigrante que no vino aquí (en 1923) buscando beneficios sociales del gobierno (obviamente porque en aquellos tiempos no los había ni para los ciudadanos)”, y acusando a Barack Obama de “rehusarse a aplicar la Ley de Inmigración como si estuviera por encima de la legalidad”.
            Lo siguió Sharon Day, Co-Presidenta del Comité Nacional Republicano, acusando a Obama de haber “cambiado las leyes de inmigración”, sin duda refiriéndose a las políticas (ninguna promulgada por Obama sino por Janet Napolitano, jefa de la Secretaría de Seguridad Nacional), sobre los criterios de deportación y la famosa “acción diferida” para los jóvenes.
            Pavoneándose por “haber aprobado la ley más nueva contra la inmigración ilegal”, la Gobernadora de Carolina del Sur, Nikki Haley, dijo que “el presidente ha fallado en asegurar nuestras fronteras de manera efectiva”, así que “los estados tienen que hacerlo”. Habría que recordarle a Haley que su estado no tiene fronteras internacionales, sino solamente con Carolina del Norte, Georgia y el Atlántico.
            Por ahí se coló el Alcalde de Tampa, Bob Buckhorn, recordándole a todo el mundo que Estados Unidos fue hecho “por gente que trabajaba duro y tenía grandes sueños; familias inmigrantes de Alemania, España, Italia y Cuba”. Para don Buckhorn no hay ni ha habido inmigrantes polacos, ingleses, irlandeses ni mexicanos en la historia gringa, parece.
            Luego vino la frase esa que me sonó, de labios del Senador Marco Rubio, desafiando a los Republicanos a “no ser el partido anti-inmigración ilegal”, sino “pro-inmigración legal” y, reconociendo que eso es un desafío, les recordó que “esta es una nación de inmigrantes, pero también de leyes”.

El Huevo o La Gallina

Me sonó la frasecita porque se la escuché a otro político, a Barack Obama, el 15 de Junio de este año, explicando DACA, el programa de “Acción Diferida”, conocido también como “Deportación Diferida” por los activistas cuerdos de inmigración. Dijo que “Siempre nos ha fortalecido ser una nación de inmigrantes y una nación de leyes”. Luego la publicó en su columna de la revista Time Ideas, diciendo que su medida “mantiene nuestra herencia como una nación de leyes y una nación de inmigrantes”.
            Y la usó antes, el 23 de Abril del 2010, comentando la Ley de Inmigración de Arizona, la que legaliza el perfilamiento racial.
            Pero antes se la escuché a Elton Gallegly, jefazo Republicano del Subcomité de Política Migratoria de la Casa de Representantes, el año pasado. Según Gallegly “vamos a seguir viendo estudios que dicen que todos los nuevos trabajos se van para trabajadores inmigrantes”. Como eso no le hace gracia, recalcó que “Soy un fuerte partidario de la inmigración legal y fuerte enemigo de la inmigración ilegal”, porque “somos una nación de inmigrantes, pero también una nación de leyes”.
            Capaz se la copió a Ken Mehlman, ideólogo Republicano quien llamaba en 2007 a su partido a tener una plataforma “inclusiva”, de aceptación a los inmigrantes, que “mantuviera a Estados Unidos como una nación de leyes y una nación de inmigrantes”. Y chance los dos se la copiaron a George Bush, quien la usa en su libro “Puntos Decisivos”, recordando sus varios discursos con la frasecita durante las marchas de la Primavera del Inmigrante de 2006. La usó en su mensaje radial del 27 de marzo, dos días después de que en Los Ángeles marcharan un millón de inmigrantes, y el 15 de mayo, después de que 5 millones de inmigrantes marcharan en un centenar de ciudades. Dijo que “somos una nación de leyes y debemos ejercerlas. Y somos también una nación de inmigrantes y debemos mantener esa tradición”.
            Pero todos se la copiaron a Bill Clinton. Está en su libro “Entre la Esperanza y la Historia”, publicado en Enero de 1996, porque la usó al proponer la Ley de Inmigración de 1995: “Somos una nación de inmigrantes. Pero también somos una nación de leyes. Está mal que una nación de inmigrantes permita que sus leyes de inmigración sean ignoradas y debemos parar ese abuso”. La Ley creó la Operación Guardián, las redadas y las actuales políticas migratorias de deportación, y la prohibición de contratar inmigrantes indocumentados.
            Pero no importa quien la haya inventado. El caso es que la usan Republicanos y Demócratas por igual. Y es que sobre la inmigración, la cosa es así. Es lo mismo Demócrata que Republicano.

miércoles, 22 de agosto de 2012

Celebraciones y Fallos


México del Norte
Jorge Mújica Murias
mexicodelnorte@yahoo.com.mx

“Celebra la Secretaría de Relaciones Exteriores los fallos pro-migrantes en EU”, titula escuetamente un periódico mexicano la nota de la reacción allá en el sur sobre la cancelación de un montón de artículos de leyes anti-inmigrantes aprobadas por los congresos estatales gringos.
            En detalle, la “celebración” se debe a que la Corte de Apelaciones del 11 Circuito dejó sin efecto algunas disposiciones de la ley HB87 de Georgia y la Ley HB56 de Alabama, que establecían entre otras lindezas, que los contratos de varios tipos que se hicieran con inmigrantes indocumentados no tendrían reconocimiento judicial. En otras palabras, un contrato de trabajo, un contrato de compra-venta de una casa y mil transacciones económicas más podían ser legalmente desconocidos por una de las partes (obviamente la parte “documentada”), y dejar colgados de la brocha a los compradores o trabajadores. La ley dejaba a los inmigrantes indocumentados a la deriva, dificultándoles la vida en muchos aspectos.
            La otra parte clave de las suspensiones es la sección 28 de la Ley HB56 de Alabama, que obligaba a las escuelas a conseguir información sobre la situación migratoria de los nuevos estudiantes que entraran a las escuelas públicas del estado, bajo el argumento de que interfieren directa e indebidamente con el derecho constitucional de los menores de edad a la educación.
            El fallo de la Corte de Apelaciones da un respiro, pequeño, a la situación cada vez más grave para miles de inmigrantes en Estados Unidos que no solamente tienen que cuidarse de que se los lleve la Migra o los corran del trabajo gracias a los programas de la administración de Barack Obama, sino hasta de las administraciones escolares vueltas migra o los comerciantes que se los quieran tranzar.

Y a Media Celebrada…

Nomás que a media celebrada por el fallo de la Corte gringa, le cayó el cubetazo de agua helada al calderonismo, cuando se reveló, en ocasión del segundo aniversario de la masacre de San Fernando, que en este sexenio han desaparecido 70 mil personas en tránsito hacia el Norte.
            “Durante el sexenio del presidente Felipe Calderón se emprendió una política de terror en materia migratoria, caracterizada por asesinatos, secuestros y torturas contra miles de migrantes que transitan por territorio nacional”, se dijo en el evento, y que “el gobierno federal deja una deuda en la protección de las garantías y seguridad de ese sector”.
            Hace dos años por estas fechas se hallaron los cuerpos de 72 migrantes en una fosa clandestina en San Fernando Tamaulipas, y el caso será analizado por el Tribunal Permanente de los Pueblos como crimen de Estado y de lesa humanidad, y posiblemente como genocidio, según el obispo de Saltillo, Coahuila, Raúl Vera López. Como en el caso de San Fernando, en grupos o de uno en uno, ha cobrado desde 2006, unos 70 mil migrantes han desaparecido en el país, muchos de ellos encontrados en fosas clandestinas en diferentes ciudades, según la denuncia de Vera López.
            “Las políticas migratorias del gobierno mexicano no son de apoyo o asistencia sino de control, y su finalidad es evitar que lleguen a Estados Unidos. Es muy clara la impunidad en la que se deja actuar al crimen organizado, es una política de terror”, afirmó el prelado, y agregó que “San Fernando exhibe la complicidad entre quienes están en los retenes supuestamente para capturar a los migrantes y deportarlos. Son esos mismos policías quienes entregan a los migrantes a los delincuentes en las casas de seguridad, lo que significa un aumento de la putrefacción de las estructuras de administración de la justicia”.
Es otro de esos casos de “candil de la calle, oscuridad en la casa”. El gobierno mexicano respondió, forzadamente, obligado por las denuncias no solamente en México sino de la comunidad internacional, votando al vapor la Ley Mexicana de Migración, y sacando las fotos del Padre Solalinde en primera plana.
Hoy, a dos años, de San Fernando, Solalinde vive medio escondido y de hecho abandonó el país por una temporada, ante las amenazas de muerte, y la Ley no entra en vigor porque sin Reglamento simplemente no puede aplicarse. Efectivamente, un pendiente es que el régimen de Felipe Calderón no ha terminad todavía el Reglamento que debe acompañar la famosa Ley de Mexicana de Migración, esa que con tanta premura aprobó el Congreso el año pasado con gran escándalo y que se utilizó para tremenda campaña publicitaria en su favor, con la foto al frente del Padre Solalinde.
Francamente, no veo que fallo “celebra la Secretaría de Relaciones Exteriores, si a final de cuentas son mucho peores las políticas del gobierno mexicano contra los inmigrantes, que dejan muertos por miles, que las leyes anti-inmigrantes gringas…

miércoles, 1 de agosto de 2012

De Las Sombras…


México del Norte
Jorge Mújica Murias

De Las Sombras…

Para el momento en que se publique esta columna miles, decenas de miles y posiblemente hasta cientos de miles de jóvenes en Estados Unidos estarán juntando una bola de papeles para tratar de cumplir con una parte del “Sueño Americano”, palabrejas que significa vivir con más o menos cierta tranquilidad.
            Son los jóvenes que podrían acogerse (sin albur), a la llamada “Acción Diferida” proferida por el régimen de Barack Obama para aplacar la furia de la comunidad inmigrante después de superar los récords de más deportaciones en la historia del país.
            La Acción Diferida es, dicen sus apoyadores, una medida que “permitirá a 1.4 millones de inmigrantes indocumentados a vivir en Estados Unidos sin miedo a ser deportados por dos años”. En particular el ex crítico de Obama, Congresista Luis Gutiérrez, dice que “Es un proceso temporal que dura dos años, pero una vez que se inicia es irreversible.
            “La Acción Diferida es un logro de los Jóvenes sin documentos que tenían ocupadas cinco oficinas de campaña de Obama antes del 15 de Junio, e iban por 5 más”, dice mi hermano Martín Unzueta. “Ellos (los jóvenes) van a ser los que puedan dar el impulso necesario para la reforma migratoria que los padres necesitamos”.
            Está dirigido a los menores de 30 años que hayan entrado al país antes de cumplir los 16, que hayan vivido aquí continuamente los últimos 5 años (nada de vacaciones en México y volver a entrar, nada de cuates con visa de turista que hayan entrado y salido del 2007 para acá), que estén actualmente en la escuela o se hayan graduado de secundaria (por lo menos) o hayan sido dados de alta con honores como veteranos de la Guardia Costera o el Ejército de Estados Unidos, que no hayan cometido un crimen, un delito menor, varios delitos menores o que sean un riesgo para la seguridad nacional o la seguridad pública, que completen un chequeo de antecedentes penales,  y si tienen una orden de deportación, que sean mayores de 15 años.

…Al Brutal Rayo del Sol

Y ahí mismo, en los requisitos y en el alcance de la acción, está la trampa.
            Para mí, no es problema de “quién la ganó”, sino de la calidad de lo obtenido. Se “ganan”, si la solicitud se aprueba, dos años de permiso de trabajo y seguramente una licencia de manejo. Al decir de sus críticos, entre ellos algunas organizaciones de jóvenes indocumentados, “La administración lo está anunciando como una forma de alivio, pero la Acción Diferida es una herramienta en CONTRA de las personas, y no una política en su FAVOR. Esto no termina con la amenaza de las deportaciones, no ofrece ningún tipo de estatus o seguridad contra la represión,… (pero) sí se les pide a la gente que voluntariamente se entregue a las autoridades, quedando en sus manos y a criterio del Departamento de Seguridad Nacional, que ya ha demostrado que arrestar, encarcelar, y deportar a la mayor cantidad posible de gente es la prioridad de la administración de Obama. Es”, continúan los jóvenes, “el más reciente intento de la administración de Obama de hacer falsas promesas a los inmigrantes, mientras amplía la ejecución de arrestos y deportaciones, alimentando con más personas la boca del Departamento de Seguridad Nacional e incrementando la criminalización de los inmigrantes. ¡Esta es una manera de sacar provecho de los inmigrantes para obtener beneficios políticos!”.
            Los reglamentos mismos descalifican a quienes “hayan sido sentenciados por un crimen, un crimen ‘significativo’, tres o más delitos menores, incluyendo manejar borracho sin licencia, asaltos, robo, entrada forzada a una vivienda o violencia doméstica”, agrega Domenic Powell, miembro del grupo DreamActivist.org, y “no es difícil para un joven cometer alguno de estos errores que todo el mundo comete”. Lo refuerza el abogado del Proyecto de Derechos Inmigrantes Joseph Weiner, especialmente “los delitos relacionados con drogas y posesión de instrumentos para drogarse. “Los jóvenes son jóvenes y experimentan con drogas”.
            El servicio de Inmigración y Ciudadanía, que manejará el proyecto, calcula que posiblemente 890 mil inmigrantes serán elegibles para “evitar la deportación”, y que 151 mil “serán rechazados como inelegibles”.
            En palabras de Nancy Coolidge, analista política y legislativa de la Universidad de California, “esto tiene sentido para un estudiante que ya esté en proceso de deportación, pero para otros, revelar quienes son y decir en dónde están y lo que están haciendo puede tener consecuencias muy diferentes”.
            Buena suerte a quienes decidan “salir de las sombras” con esta oferta. Nomás acuérdense que después no podrán tapar el Sol con un dedo…

miércoles, 18 de julio de 2012

El Voto Caro


México del Norte
Jorge Mújica Murias
mexicodelnorte@yahoo.com.mx

El Voto Caro

Además de caro, el voto más caro del mundo resultó, según algunas opiniones, un total fracaso. Solamente 40 mil 714 mexicanos que viven fuera de su país pudieron superar los obstáculos impuestos por el Código Federal de Instituciones y Procesos Electorales, el COFIPE, y emitieron su voto “en tiempo y forma”.
            Salió caro, según las cifras del Instituto Federal Electoral, el IFE, alrededor de 505 dólares por voto emitido, incluyendo desde el pre-registro por Internet porque el Padrón del Exterior solamente se abre por 90 días cada seis años, y hasta doble costo postal porque el correo gringo devolvió en 5 días, según su norma, los paquetes que los votantes no recogieron a tiempo. De hecho, solamente votó un 68.87 por ciento de los registrados, y 18,378 votos no llegaron a tiempo para contarse.
            Fue, dice el flamante senador por Jalisco Arturo Zamora, “el voto más caro del mundo”, un “voto fracasado”, y se pronuncia por “una reforma electoral para facilitar el voto de los mexicanos en el extranjero, eliminar la burocracia, impulsar que líderes de paisanos tengan mayor representación en el Congreso y establecer candados para evitar el uso electorero de la red consular”. Su malestar es doble, porque según los resultados de la votación desde el exterior, el PRI quedó en un irrisorio tercer lugar.
            No extraña el argumento de que la red consular mexicana trabajó en beneficio del PAN porque, extrañamente, de los 40,714 votos “de afuera”, Josefina Vázquez Mota se llevó 17 mil y pico, un 42.16 por ciento, resultado que contradice los resultados “oficiales” del voto en México. Pero Andrés Manuel López Obrador se llevó 15,878 votos, prácticamente el 39 por ciento, y ahí si que no se puede acusar a los consulados.
            Enrique Pena Nieto solamente sacó 6,359 votos, poquito más del 15 por ciento, y Gabriel Quadri no alcanzó ni mil votos.

El Voto Barato

Curiosamente, el resultado del Exterior entre López Obrador y Peña Nieto se parece bastante al de las casillas especiales ubicadas en territorio nacional, donde el primero ganó con el 41 por ciento del voto, contra un 28 por ciento de Peña Nieto. Más aún, si yo fuera el Peje López Obrador, argumentaría también la manipulación de este voto externo, por la rareza de la votación por Chepina Vázquez Mota.
            Ojalá el Peje gane la demanda por la anulación de la elección, porque con él ganaría la democracia y ganaría el pueblo de México, el de adentro y el de afuera, pero como mexicano en el extranjero, mi atención ya está puesta en nuestra participación para la próxima elección.
            De los 21 millones de mexicanos en edad de votar que vivimos en México del Norte (según el Censo de población de Estados Unidos), solamente votamos el 0.21 por ciento. Dice el IFE que poco más de medio millón tenemos credencial para votar, aunque ahí cuentan la credencial ’03, que ya no servirá para la próxima elección. Dicho al revés, unos 15.8 millones de mexicanos residentes en Estados Unidos en edad de votar no tienen credencial.
            De ahí la importancia de que Zamora llame a una reforma de la Ley Electoral, nomás que yo la veo en chino. Curiosamente, para empezar, Zamora es actualmente vicecoordinador de Asuntos Jurídicos del PRI en la Cámara de Diputados, y no le vimos ganas en los últimos tres años de impulsar reforma alguna que hubiera ampliado el voto exterior.
            Por si Zamora ahora sí se anima, ahí le van algunas sugerencias: Para empezar necesitaríamos, de perdida, credencialización abierta del IFE en Estados Unidos y otros países del extranjero, en vez de que nos sigan vendiendo Matrículas Consulares. Después, necesitaríamos voto electrónico, que ya el Distrito Federal probó que es cien por ciento confiable, en vez del ridículo proceso postal. Luego, necesitaríamos no solamente votar sino “ser votados”, como dice la Constitución, y eso implica abrir curules de diputados y senadores migrantes, porque no podemos postularnos todos para Presidente. Ya encarrerado el ratón, de una vez queremos votar por gobernadores, presidentes municipales, congresos estatales y ediles, que son los que a final de cuentas nos friegan en los programas 3 X 1 y similares.
            Pero ahí es donde la puerca tuerce el rabo. Con eso de que acá votamos contra el PRI y ya #Somos132 por todos lados, se me hace que no van a querer reformar la ley. Después de todo, repartir por acá tarjetas de Walgreens o de K-Mart para comprarnos el voto le saldría al PRI bastante más carito que sus tarjetas de Soriana…

domingo, 17 de junio de 2012

Felicitación Anticipada


México del Norte
Jorge Mújica Murias
mexicodelnorte@yahoo.com.mx

Felicitación Anticipada

Antes de escuchar o leer el anuncio de Barack Obama de tratar de manera diferente a un sector de jóvenes indocumentados, escuche y leí las reacciones en contra.
Curiosamente, no todas venían del mismo lugar, ni estaban basadas en los mismos argumentos. Las primeras me llegaron del lado del Tea Party, esa organización ultraderechista que califican a Obama de socialista, diciendo que había que pararlo en seco antes de que diera la ciudadanía automática a todos los inmigrantes indocumentados (y pidiendo lana para hacerlo, claro).
Las otras venían de individuos jóvenes y organizaciones de inmigrantes indocumentados, como la Liga Juvenil de Justicia Migratoria, recibiendo el anuncio como “un buen paso pero insuficiente”, y clamando que la lucha seguirá hasta que haya una reforma migratoria integral.
Después me llegó una andanada de e-mails de organizaciones no lucrativas y un montón de enlaces electrónicos a artículos de distintos medios de comunicación, entre los que había “lágrimas de felicidad”, calurosas felicitaciones al Presidente, y frases equivocadas del estilo de “gran regocijo por la “victoria” y agradeciéndole por haber abierto “un camino a la ciudadanía” para “más de un millón de jóvenes” indocumentados y etcétera. Huelga decir que las organizaciones firmantes no tienen inmigrantes indocumentados entre sus filas, por aquello de que no es legal contratarlos y la absoluta mayoría no se quieren arriesgar a que los cache la Migra.
Al final, menos de 12 horas después del anuncio, llegó la última tanda, más en el tono de advertencia contra “los notarios y abogados sin escrúpulos” que pueden querer aprovecharse de la situación para hacer su agosto entre los incautos que crean que ya hubo una “amnistía”, y las declaraciones de cautela de los mismo jóvenes, básicamente diciendo que no le creen del todo a Barack Obama.
En conclusión, llegó el aterrizaje forzado, la vuelta a la realidad. El anuncio de Obama es demasiado poquito y demasiado tardío para ser realmente favorable a los inmigrantes sin papeles.

Desesperación Tardía

“Es poco, eso es cierto”, comentó mi amigo Carlos Arango a una aseveración mía de que era demasiado poco y demasiado tarde. “Pero no es demasiado tarde para Obama… está a punto de reelegirse”.
            Tiene toda la razón. Barack Obama podía haber hecho lo mismo hace tres años, pero está justo a tiempo de decir “o votan por mí o ni siquiera esto van a conseguir”. Esa es, me parece a mí, la jugada del presidente.
            El anuncio es que los jóvenes de 15 a 30 años, que estén estudiando o hayan estudiado por lo menos la secundaria (o High School), o tengan su Certificado de equivalencia (GED), pueden solicitar un permiso de trabajo. También los que hayan servido en el ejército, lo cual todos sabemos que es ilegal. Ningún indocumentado puede legalmente se4rvir en el ejército.
Si les dan el permiso, lo cual queda a discreción del agente de USCIS (Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos), será válido por dos años, al cabo de los cuales pueden volver a pedirlo, sin garantía tampoco de que se los den. Si Inmigración lo decide, por cualquier motivo y sin explicación necesaria, puede revocar los permisos cuando quiera.
No hay forma de pasar después a la Residencia Legal Permanente, y mucho menos a la ciudadanía; no hay forma de solicitar la legalización de los padres ni nada. Es interesante, porque es la forma mínima de darle a los jóvenes un papel para que trabajen y paguen impuestos, sin darles nada más. Es absolutamente ineficiente como trato a un ser humano, al que legalmente le van a estar negados todos los demás derechos.
Es una jugada maestra en términos políticos. Da muy poco y condicionado a la reelección presidencial, porque ni siquiera es una Orden Ejecutiva, sino solamente una instrucción que, en caso de que gane Mitt Romney, seguramente será echada para atrás en cualquier momento, y el gobierno ya tendrá en su base de datos la información de los jóvenes.
Por así decirlo, Obama juega dos desesperaciones una en contra de la otra. El Presidente está lo suficientemente desesperado como para aventarse una jugada que le puede costar políticamente cara, pero que al mismo tiempo le puede traer los ansiados votos latinos para reelegirse. La otra desesperación es la de los jóvenes, que han vivido toda su vida sin papeles y que posiblemente estén dispuestos a jugarse el todo por el todo con tal de agarrar las migajas que se les ofrecen.

martes, 15 de mayo de 2012

La Inevitable Globalidad


México del Norte
Jorge Mújica Murias
mexicodelnorte@yahoo.com.mx

Estos gringos no entienden. Pior, les da terror aceptar lo que han estado promoviendo durante años (para algunos, especialmente para los millonetas): la globalización.
            Algunos dicen que la globalización, proceso de intercambio entre todos los países del mundo que a la larga termina por borrar las fronteras en muchos sentidos, nació con Cristóbal Colón, allá en 1492 cuando se perdió en el Atlántico y se topó con nuestro continente. Otros dicen que nació cuando se cayó la Unión Soviética y otros que cuando el hombre llegó a la Luna, o cuando un mes y medio después nació el Internet.
            “Haiga sido como haiga sido”, nuestro planeta hoy está marcado por la globalización, la integración de las economías locales en una gran economía mundial, donde la lana se mueve de un lado a otro prácticamente sin restricciones y las vacas también, aunque no por voluntad propia. Es la era de las “transnacionales” y las “multinacionales”, palabras sofisticadas que sirven para ocultar la aborrecida palabra original, monopolios, como Wal-Mart, digamos, que se tragan a los pequeños productores y vendedores, dando al traste con las economías locales y las de los que menos tienen y no pueden combatir contra las empresas globales.
            A los trabajadores pobres, por supuesto, no les está permitido moverse junto con la lana (lana de dinero, no de borregos) y las vacas. Para ellos hay muros fronterizos, leyes tipo Arizona y Alabama, y políticos como Barack Obama que deciden que hay que rebotarlos al lugar de donde hayan salido. Para ellos, el mundo no es “global”, sino más bien un globo desinflado.
            Para los ricos si es permitido moverse y “globalizarse”. Con lana baila el perro, dicen, y lo mismo las aduanas y los sistemas migratorios, y muchos países decidieron que sus ciudadanos podían también ser ciudadanos de otros países y al revés volteado, y con la globalización nació la ciudadanía múltiple.
Así se movieron los papás de un tal Marcus Bachman, de Suiza a Minnesota, donde compraron una granja y acá nació su chamaco. Y no quien los pelara, excepto que el chamaco se casó con una gringa, y hace unos meses le pasó su nacionalidad suiza automáticamente.

“El Suizo es él, no yo…”

Como hijo de padres suizos, Bachman tenía derecho a la ciudadanía de aquél país, además de ser estadounidense por nacimiento. Siendo así, se decidió a solicitarla y se la dieron de boleto, incluyendo a sus hijos, nacidos también en Estados Unidos, y a su esposa, gringa también por los cuatro costados.
            Nomás que su esposa es Michelle Bachman, congresista de Minnesota y relevando a Sarah Pallin, pre-candidata presidencial del Partido Republicano hasta hace un par de meses, cuando perdió horrorosamente en Iowa y se retiró de la carrera electoral.
            Y como una cosa es ser o creerse dueños del mundo, y otra es no ser gringo cien por ciento, Michelle Bachman acaba de renunciar a su ciudadanía suiza. “Tomé esta acción porque quiero que esté perfectamente claro que nací en Estados Unidos y soy una orgullosa ciudadana de Estados Unidos. Estoy y siempre he estado comprometida cien por ciento con la Constitución de Estados Unidos de América. Como hija de un veterano de la fuerza Aérea, hijastra de un veterano del Ejército y hermana de un veterano de la Marina, estoy orgullosa de mi fidelidad a la nación más grandiosa que el mundo ha conocido”.
            Ya ahí podríamos compadecerla. Con esa familia, con razón no entiende mucho de globalización, a menos que sea en la forma de invasiones y guerras “preventivas” para quitar gobiernos que a los gringos no les gustan y poner regímenes títeres por el mundo. Que no sepa de historia no se disculpa. Los imperios persas, griegos y de los hunos fueron muchísimo más grandiosos que Estados Unidos hoy, dominando todo lo que en aquellos tiempos eran el “globo” conocido. En fin.
            El caso es que Bachman está peleando contra algo natural en el mundo que está impulsando. En 2008 todos los candidatos presidenciales gringos podían tener una segunda nacionalidad, excepto Hillary Clinton. McCain nació en Panamá, y el padre de Mitt Romney era mexicano. Y Obama, por supuesto, tiene derecho a la nacionalidad de su padre, oriundo de Kenia.
            Y en estas elecciones será igual. Un Keniano-Americano contra un México-Americano. Si Bachman hubiera ganado, pues sería un Keniano-Americano contra una Suiza-Americana.
            Es inevitable. En cada elección habrá más y más candidatos Algo-Americanos que ganarán. Los próximos gobiernos del país “más grandioso del mundo” serán cada vez más “globales”, y cada vez serán menos los “100 por ciento estadounidenses”.

jueves, 10 de mayo de 2012

¡Al Fin Ciudadano!

México del Norte
Jorge Mújica Murias
mexicodelnorte@yahoo.com.mx

Dicen que todas las luchas tienen un principio, y en teoría también un fin. En el caso de los derechos políticos de los mexicanos en el exterior, dice la leyenda relatada por Arturo Santamaría, paisanólogo que se gana todo mi respeto porque por lo menos tuvo la decencia de cruzarse alguna vez la frontera por en medio de los surcos, la lucha comenzó en 1928, cuando un grupo de mexicanos de Los Ángeles armó tremendo pancho para poder votar desde esa ciudad.

No lo lograron, por supuesto, porque querían votar por José Vasconcelos, candidato opositor al Partido Nacional Revolucionario, versión todavía más antediluviana y dinosáurica de lo que hoy es el Partido Revolucionario Institucional, y en contra del candidato oficial Álvaro Obregón.

Ya en tiempos modernos, la lucha la retomaron por allá del año 1980, precisamente ahí en Los Ángeles una bola de organizaciones de mexicas al firmar la Carta de los Derechos de los Trabajadores Migrantes, donde se establecía claritamente el derecho a votar desde el extranjero. Algunos años después, en 1994, la retomamos aquí en Chicago después de que al Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas le pareció buena la idea.

En ese año, con tremendo esfuerzo ciudadano, abrimos una docena de casillas donde los mexicanos podían votar nomás con decir que eran mexicanos. Sacamos, si no me falla la memoria, 3 mil 200 votos. En el 2000 lo volvimos a hacer, con 42 casillas, en las que recibimos poco más de 10 mil votos. Les llamábamos “elecciones ciudadanas”, basadas en que constitucionalmente todos los mexicanos mayores de 18 años pueden y deben votar y punto.

En el 2006 no lo hicimos, porque andábamos un poquito ocupado organizando unas cuantas manifestaciones de este lado, defendiendo nuestro derecho ya no digamos como ciudadanos del mundo o de un país en particular, sino simplemente a ser tratados comos seres humanos. Eran los tiempos de la Sensenbrenner, y levantamos acá la consigna de “un camino a la ciudadanía”.

Aunque de Segunda…

De hecho, en los dos países seguimos fregados. De este lado no nos dan más que el camino pa’ nuestra casa, y mientras no regresemos, de allá no recibimos mucho más.

En el 2006, además de la marchas, ya no hicimos nuestro famoso “ejercicio ciudadano” porque ya había voto desde el exterior para los mexicas. Cortesía del PRI y el PAN, México recuperó algunos ciudadanos.

Apenas 54 mil mexicanos en el exterior mandaron ese año su solicitud de registro en el Padrón Electoral del IFE, para votar por presidente desde el extranjero. El IFE tuvo a bien rechazar a 14 mil de ellos, yo entre ellos, por quien-sabe-qué problema con la papelería. De los aceptados, unos 40 mil, solamente 30 mil votaron, de los cuales 28 mil lo hicieron desde Estados Unidos.

Este año el IFE recibió un total de 61 mil 687 solicitudes de registro desde más de 100 países, un mísero aumento de 5 mil comparados con el 2006. Aún no se sabe a cuántos hayan rechazado, aunque un sistema de corrección de errores debe reducir el porcentaje de casi 20 por ciento en el 2006.

En aquél año, entre Felipe Calderón y Andrés Manuel López Obrador se llevaron el 91 por ciento de los votos desde el exterior. Dicen que por el Peje votaron 11 mil y por Calderón 19 mil, aunque dado el fraude de esas elecciones nunca se sabrá en realidad. Supuestamente mil 360 votaron por el PRI.

Esta semana llegaron los paquetes electorales para los afortunados que el IFE aceptó para registrarlos en el Padrón Electoral, y ya comenzaron las denuncias de que faltan muchos, de que el correo no ha dejado los avisos para irlos a recoger a la oficina cuando el destinatario no está en casa y demás.

Por supuesto, sigue siendo un voto mocho y ciego. Es mocho porque solamente permite votar y no ser votado, solamente por presidente y no por otras autoridades. Es mocho porque aún no se puede sacar una credencial del IFE en el exterior. De hecho, negarnos la credencial es una forma de negarnos la ciudadanía, porque solamente el ejercicio del voto nos hace ser ciudadanos. De otra forma solamente somos “nacionales” de un país, pero no ciudadanos. Y es voto ciego porque el paquete trae las plataformas de los partidos, pero absolutamente insuficientes, y sigue estando prohibido hacer campaña en el exterior.

Como quiera que sea, suponiendo que mi voto por Andrés Manuel López Obrador se cuente el primero de julio, ese día volveré a ser ciudadano mexicano.

miércoles, 11 de abril de 2012

De Lo Perdido…

México del Norte
Jorge Mújica Murias
mexicodelnorte@yahoo.com.mx


Todo el mundo puede perder algo alguna vez, desde las llaves de la casa hasta el coche en el estacionamiento de un centro comercial, pero perder algo en la Casa Blanca, la casa del señor que se supone que es el más poderoso del mundo y por que ende se supone que fuera uno de los lugares más seguros del planeta, suena medio raro.

Lo que se perdió en la Casa Blanca, además del sentido común por lo menos en lo que respecta al tratamiento y política hacia los inmigrantes, es un video. Era parte de un concurso convocado a finales del año pasado, en noviembre, bajo el título de “What’s Your Story”, o “Cuál es tu Historia”, organizado por la AAPI, siglas de la Iniciativa de Americanos Asiáticos y del Pacífico, uno de tantos grupos creados por Barack Obama en el 2009, para “asesorarlo en los temas relativos a estas comunidades”.

Obama creó el comité de asesores con las bonitas palabras de que “Cuando uno de nuestros ciudadanos es incapaz de desarrollarse completamente por razones que no tienen nada que ver con su talento, carácter o ética de trabajo, creo que nuestro gobierno tiene un papel que jugar”.

El caso es que AAPI recibió cerca de 200 videos para su concurso, y seleccionó 10 para que el público pudiera votar por ellos para decidir al ganador.

Y ahí fue donde se empezó a perder el mentado video. Resulta que el trabajo con más votos, más de 13 mil, desapareció misteriosamente en algún momento entre la votación y la fecha oficial de elección del ganador. Esa fecha fue el 5 de abril, cuando se llevó a cabo un evento en la Casa Blanca al cual fueron invitados los productores y directores de los videos finalistas… menos uno. La invitación fue “oficialmente rechazada” para los creadores de “My Asian Americana” para ir a la Casa Blanca, a pesar de que la oficina presidencial emitió un video oficial para el público votante donde un personero decía que “estos videos nos recuerdan el trabajo que tenemos que hacer”, y que “con su ayuda invitaremos a un grupo excepcional de finalistas par compartir sus historias personalmente con oficiales de la administración del Presidente Obama”.

… o lo desaparecido….

Ya con esos antecedentes, parece ser que el video no se perdió, sino que simplemente desapareció, y no por voluntad divina sino por las órdenes expresas de alguien de carne y hueso.

La cosa es que el video “My Asian Americana” hablaba de eso que le llaman “sistema de justicia” y su relación con la inmigración. Especialmente, presentaba una docena de personas, hombres y mujeres, deportados a países que prácticamente no conocen porque salieron de ellos demasiado jóvenes, y platicaban de lo que extrañan, de lo que tenían, incluidas sus familias, mientras vivieron en Estados Unidos.

Seth Wessler, reportero de la página Web Colorlines.com, le mandó dos e-mails a la Casa Blanca preguntándoles por qué se había “desaparecido el video, y no se los contestaron. “Era demasiado ‘verdadero’ para ser manejado por la administración (de Obama)”, dice Wessler. “El video marca muy claramente los problemas de aplicación de la ley de inmigración, y que ha habido poco sentido común en los procesos de deportación de personas que son estadounidenses en todo excepto en un pedazo de papel. Admitir que hay un fuerte problema en la estructura del sistema migratorio y que es un fallo en su aplicación legal diaria era algo que la administración no podía hacer”.

“My Asian Americana ganó los votos”, dice Studio Revolt, productores del video “aunque no hayamos ganado el viaje a la Casa Blanca. Ganamos los corazones de más de 13 mil personas a las que les interesó el tema. Es un año electoral, y la administración de Obama ha hecho un gran trabajo tratando de evitar hablar de los temas importantes”, continúan, “tanto así que ignoraron un proceso democrático que votó en favor de que las deportaciones son un problema central para las comunidades asiáticas y del pacífico”. Studio Revolt se hizo su propia fiesta, como denuncia de la actitud de la Casa Blanca.

Lo que yo me pregunto ahora es que si la Casa Blanca puede desaparecer un video como por arte de magia y no responsabilizarse de su desaparición, cómo le haremos para que reconozca a nuestro millón de desaparecidos, deportados todos, por algo que no tiene que ver “con su talento, carácter o ética de trabajo”, y cómo le hacemos ver que el “papel que tiene que jugar” es asumir su responsabilidad y volverlos a aparecer a todos…

miércoles, 4 de abril de 2012

Las Buenas Intenciones…

México del Norte
Jorge Mújica Murias
mexicodelnorte@yahoo.com.mx


Con buenas intenciones, sin duda alguna, el Congreso Mexicano aprobó hace unas semanas otra barrabasada de las que acostumbra. Cortesía de la Diputada panista Lety Salazar, Presidenta de la Comisión de Población, Fronteras y Asuntos Migratorios en la Cámara de Diputados, y de uno de los niños Verdes en el Senado, el imberbe Manuel Velasco Coello, se le agregó in parrafito al inciso a) de la fracción I del artículo 20 de la Ley de Nacionalidad.

El párrafo, que solamente espera la firma de Calderón para ser un hecho legal, dice así: “Quedarán exentos de comprobar la residencia que establece la fracción I, aquellos descendientes en línea recta en segundo grado de un mexicano por nacimiento, siempre que no cuente con otra nacionalidad al momento de la solicitud; o bien no le sean reconocidos los derechos adquiridos a partir de su nacimiento”.

La noticia recogida por algunos medios de comunicación mexicanos, ya sea porque así se los dictaron o así lo entendieron o nomás porque así reprodujeron el comunicado de prensa del Congreso, explica que ese párrafo “elimina el requisito de residencia a los descendientes en línea directa de un ciudadano mexicano y que se le reconozca su nacionalidad, independientemente de tener o no tiempo de residencia en territorio nacional”.

La racionalidad, en palabras de la panista Salazar, es que lo más importante que tiene el Decreto consiste en “exentar a los extranjeros descendientes en línea recta en segundo grado de un mexicano por nacimiento, de comprobar la residencia mínima de dos años previos a la presentación de la solicitud y siempre que no cuenten con otra nacionalidad al momento de la solicitud”.

Agregan los boletines de prensa que “Lo anterior”, siempre según la diputada, “fue expuesto como una inquietud por parte de los Consejeros del CCIME, en las múltiples reuniones sostenidas con nuestros connacionales en Territorio Nacional y en la propia Unión Americana”.

¡Mea culpa! Efectivamente, aún como miembros del Consejo Consultivo del Instituto de los Mexicanos en el Exterior, cabildeamos por una cosa así… pero criticamos el texto exacto de la propuesta y les dijimos claritamente clarito que estaba mal.

… y Las Malas Acciones

Sospecho con el pecho y calculo con el pié derecho que los legisladores nunca entendieron lo que andábamos diciendo.

Se trataba de eliminar el requisito, efectivamente, de 5 años de residencia para que un chamaco nieto de mexicano(s) nacido en extranjia, particularmente en Estados Unidos, pueda obtener la nacionalidad mexicana. Esto ampliaría el espectro de la nacionalidad mexicana hasta la segunda generación, es decir, no solamente los hijos de mexicanos sino sus nietos podrían ser considerados nacionales mexicanos. De golpe, México podría “adquirir” unos 10 o 15 millones más de nacionales.

Pero en su infinita sabiduría, los legisladores no entendieron nada.

El error está es la condicionante que le pusieron al Decreto, ése de que “siempre que no cuenten con otra nacionalidad al momento de la solicitud”.

Hasta la fecha, no conozco casos de niños que no gocen de alguna nacionalidad, y si los hay se me hace que deben ser extraordinariamente raros. Entre los adultos refugiados políticos, expatriados y otros si hay algunos, pero no creo que entre los niños.

Las “explicaciones” de Salazar y Velasco argumentan que la iniciativa se presentó para “enfrentar diversas iniciativas estadounidenses que dejarían sin nacionalidad a los hijos de migrantes ilegales y que tampoco gozarían de la nacionalidad mexicana, por lo que serían apátridas”.

Falso de toda falsedad. Ninguna iniciativa real en Estados Unidos amenaza con “dejar sin nacionalidad” a los hijos de nadie (en todo caso sería a los “nietos”, lo cual tampoco tiene sentido). Sería necesaria una enmienda a la catorceava Enmienda de la Constitución gringa, que fuera aprobada por mayoría calificada de dos terceras partes en el Congreso y refrendada por 34 estados para que sucediera. No existe tal iniciativa. Lo que hay es habladuría del Tea Party, y no ha llegado a más. Ninguna de las más de 640 iniciativas estatales podría hacerlo.

Calderón, de seguro, la firmará, y si alguien lleva cuentas en México de las leyes absurdas, lo invito a que revise en un año cuantos “niños sin nacionalidad” la han usado.

Y por cierto, le dedico esta columna a mi hermana Adriana Mújica Murias, flamante diputada del estado de Morelos, con la absoluta confianza de que no va a hacer ninguna estupidez de este tamaño. ¡Felicidades Adriana!